sábado, 1 de diciembre de 2012

Jorge Lanata: ¡flor de panqueque!


por Omar Dalponte 

nuevospropositos@hotmail.com 

“Hadad es una metáfora: el ejemplo de un sector de la Argentina que, fascinado con el jercicio del poder desnudo, colaboró en la fundación y el desarrollo de la cultura menemista.Las dos presidencias de Menem marcaron en la Argentina los años de la cocaína: éxito rápido, indiferencia ante el entorno, exaltación de los medios sobre los fines, acechante actitud de barco pirata. Lo que se veía alrededor eran distintas imágenes de la muerte, de modo que lo mejor fue no sentir para no quebrarse: intentaron no sentir los chicos que hacían cola para aspirar en los baños de las discos, intentó no sentir la clase sobreviviente que evitó mirar al precipicio económico de los costados, intentó no sentir la dirigencia, hundida entre los almohadones de la impunidad. Daniel Hadad, Raúl Moneta, Bernardo Neustadt, Gerardo Sofovich, Jorge Asis, fueron los Astiz del menemismo: los miembros del grupo de tareas que tuvieron a su cargo el trabajo sucio dentro de los medios. La importancia de sus funciones se fue diluyendo a medida que se alejó el poder que los sustentaba: sin Menem, son sólo banqueros quebrados, periodistas en descenso o desocupados de lujo que aún conservan alguna suite en el Alvear Palace Hotel. Lo más probable es que la Historia los ignore, como ignoró a los ghost writers de Alfonsín o al aparato de prensa de las distintas dictaduras militares. Hoy, décadas después, a nadie le dice nada el nombre de José Gomez Fuentes. En el apogeo, sin embargo, su sola mención despertaba el temblor ajeno”. 
“Desnudos de poder son sólo gente con dinero. Tienen casi todo lo que se puede comprar, pero nada de lo que se gana: nombre, respeto, confianza. O de lo que se lleva con la fatalidad del destino desde el nacimiento: audacia, talento, generosidad, inteligencia. Cualquiera de ellos diría sin hesitar que todos los hombres tienen su precio: lo dicen porque ellos lo tuvieron y
pudieron sobrevivir sobre la base de un constante goteo de cinismo”. 
Estas líneas, con innegable buen estilo periodístico y reconocida capacidad literaria fueron escritas por Jorge Lanata como prólogo del libro “Vale todo”, biografía no autorizada de Daniel Hadad, (Ediciones B Argentina, 2004) cuyos autores son Romina Manguel y Javier Romero. 
Muy pocos podíamos imaginar que después de unos años, desde un discurso diametralmente opuesto, Lanata se convertiría en uno de los sirvientes principales de quienes, en aquel tiempo, él denunciaba con talento y coraje envidiables. Hoy, este hombre despide mal olor. Tiene su alma en estado de descomposición. Probablemente, ahora sea parte de “esa gente sólo con dinero que tiene casi todo lo que se puede comprar” y seguramente no tiene “nada de lo que se gana: nombre, respeto, confianza”. También es posible que esté en camino de ser un “ periodista en descenso” que, sin ninguna duda, será “ignorado por la Historia”. Jorge Lanata, a diferencia de algún otro periodista siniestro del pasado, es un personaje demasiado menor, jamás podría “despertar el temblor ajeno”. Al final es un pobre tipo, un vulgar panqueque a quien parece ser que nunca resultó difícil encontrarle su precio y que va logrando “sobrevivir sobre la base de un constante goteo de cinismo”. 
Su antikirchnerismo a ultranza no le servirá de nada. Le podrá reportar beneficios económicos. Nada más. Pero debe saber muy bien que es imposible detener un tren que corre a toda velocidad parándose frente a él con los brazos abiertos. Lanata jugó muchas fichas como alcahuete del Grupo Clarín en la escalada contra el gobierno nacional y especialmente contra Cristina Fernández de Kirchner. En esta batalla es un soldadito insignificante que no asusta a nadie y a quien nadie le cree. Y va a perder una y otra vez. El 7 de diciembre se acerca inexorablemente. La Ley de Medios Audiovisuales, a partir de esa fecha tendrá plena vigencia. A Clarin se le agrandarán los agujeros y seguirá haciendo agua y este hombre de triste figura posiblemente sea dejado de lado por inservible. Los amos de las corporaciones no admiten los fracasos, les duele el ridículo. Lanata fracasará irremediablemente porque funciona en base a la mentira y recientemente ha sido el hazmereir de todo el mundo. El papelón mayúsculo que hizo en Venezuela donde montó un espectáculo deplorable, lo dejó con el culo al aire. El triunfo inobjetable del chavismo y la alegría del pueblo venezolano le bajaron los pantalones. Fracaso y ridiculez no son píldoras que los que mueven las palancas se tragan así como así. Más temprano que tarde tendrá que pagar los costos.. y sus patrones, que no conocen la piedad, cobran al contado. Como desde nuestro muy modesto lugar tenemos derecho a opinar respecto a quienes a veces, con total impunidad, insultan a troche y moche sin reparar en nada, creimos que valía la pena dedicar algún tiempo a este personaje de opereta que forma parte de los “odiadores patológicos” cuyo destino final será - pensamos- el desprecio de la sociedad. 
Como contracara de tantas figuritas despreciables que habitan entre nosotros, los argentinos tenemos el altísimo honor de que el ex juez español Baltazar Garzón haya obtenido la ciudadanía argentina y recibido su documento de manos de nuestra presidenta. Garzón había pedido su residencia temporaria en nuestro país, donde está cumpliendo funciones de asesor de la comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados de la Nación. La balanza, esta vez, se inclina para el lado de los buenos.
  (*) De Iniciativa Socialista