domingo, 21 de julio de 2013

"Revolcaos en un merengue... y en el mismo lodo..."

por Omar Dalponte

nuevospropositos@hotmail.com 
   
En estos días los medios de comunicaciòn, en cualquiera de sus variantes, nos saturan desde la mañana hasta la noche detallando crímenes atroces, exhibiendo a porteros presuntamente criminales, abogados pícaros y testigos de dudosa credibilidad. Por supuesto no faltan los comentarios de todo tipo, muchas veces disparatados, que salen de las bocas poco prudentes de periodistas que presumen de Sherlock Holmes. A veces, por esta "magia" de la televisión, las pantallas muestran a familiares de ciertas vìctimas que uno podrìa imaginar sumidos en el màs profundo dolor pero que, sin embargo, miran y hablan a las càmaras como si fuesen ajenos al drama en que estàn inmersos. La "televisiòn todo lo puede" y entonces , en determinadas oportunidades, vemos a hermanos, esposas, esposos, cuñados, primos y hasta padres y madres de quien o quienes han tenido una muerte horrible, declarar públicamente al mejor estilo de personajes de telenovela. El drama
permite a ciertos espíritus débiles, convertirse en aspirantes a ocupar un lugar en el mundo del espectàculo . 
La atracciòn que significa la posibilidad de aparecer aunque sea un minuto en una pantalla de televisiòn es màs fuerte -por lo menos en no pocos casos- que la desesperación y el sufrimiento de alguien que, en su sano juicio, deberìa sufrir en lo màs profundo de su alma. Parece increíble, pero esto que nos atrevemos a comentar se puede comprobar fácilmente con sòlo mirar un poco de televisión a cualquier hora del día. 
De acuerdo a nuestra forma de amar y respetar a los seres humanos, particularmente a las personas que por lazos familiares o de amistad habitan en lo más profundo de nuestros corazones, esta tendencia hacia lo cruel, expresado  por parte de muchos medios de comunicación a través de sus lenguaraces, debería ser repudiada categóricamente. Desgraciadamente, por el contrario, todo parece indicar que si este tipo de oferta morbosa abunda en las radios, los diarios, la televisión y en centenas de publicaciones, es porque existe un sector de la sociedad que lo desea. Convengamos que si los equipos de producción
del amarillismo escrito, radial y televisivo presentan este menú cuyos platos principales están sazonados con violaciones, secuestros, robos y tragedias de todo calibre  es porque las mediciones respecto al "gusto" de los lectores, oyentes y televidentes aseguran que hay un mercado que lo requiere y está dispuesto a consumirlo.
La cruda realidad, aunque cueste entenderla, nos hace ver como, en este mundo donde impera el capitalismo salvaje, el poder de los medios de comunicación ha roto infinidad de  barreras para instalarse con comodidad y sembrar en el territorio de la estupidez humana. Así podemos observar como hay gente que pasa horas mirando imágenes, repetidas hasta el cansancio, que muestran ancianos torturados, adolescentes sumergidos en el alcohol y las drogas o jovencitas aplastadas en un compactador de algún camión de basura. Está bien informar porque estas cosas forman parte de la realidad. Pero de allí a convertir lo que debería ser  información en algo así como en una eterna y trágica telenovela sin final, hay -con toda seguridad- un espacio de inmoralidad que ocupa el afán de lucro desmedido de los monopolios informativos. 
En materia política la cuestión no es muy diferente. El nivel de mentiras y deformación de los hechos es realmente descomunal. A toda costa, sin reparar en nada ni en nadie, se da rienda suelta a los disparates más grandes con tal de capturar la atención de los desprevenidos. Los conocidos de siempre que en su oportunidad destruyeron el país se presentan como salvadores de la Patria y al mismo tiempo se saca de la galera a  nuevos productos de la "modernidad" que irrumpen en la escena con pretensiones de vendaval siendo, probablemente, nada más que una lluvia pasajera.
Mientras tanto, a escasos veinte días de una elección importante como serán las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, la oposición al kirchnerismo no despliega la actividad que imaginamos. ¿Exceso de confianza? ¿O impotencia frente al rival?. Por ahora el gobierno nacional, sus aliados provinciales y de las administraciones municipales marchan detrás de la activísima presencia de la presidenta de la Nación que, sin lugar a dudas,  ha puesto corazón y vida en apoyo de sus (nuestros) candidatos. ¿Están a su altura quienes dicen acompañar el proyecto que ella conduce?. ¿Alcanza con presentar cada día una realización concreta del gobierno?. En tanto dentro del gallinero opositor hay picoteos al por mayor, no estaría demás que el kirchnerismo movilice su activo en todo lo que nos sea posible. Querer es poder y el peronismo si quiere puede. El mejor recurso para desactivar el arsenal de mentiras y provocaciones es la presencia del
pueblo en las calles. En nuestra historia abundan los ejemplos.  
  (*) Miembro de Iniciativa Socialista