domingo, 27 de julio de 2014

Hazaña y decepción

por Marcelo Calvente


En 99 años de historia, Lanús acaba de jugar su cuarta definición de torneo internacional, con una impactante victoria sobre el Atlético Mineiro de Ronaldinho por 3 a 2 en el mismo escenario donde Alemania  le metió 7 goles a Brasil, resultado que debido a la victoria del Galo en La Fortaleza por 1 a 0 en el partido de ida obligó a jugar un alargue que el local ganó por 2 a 0, obteniendo de esa manera la Recopa Sudamericana 2014. En esas cuatro finales el Grana disputó, obtuvo dos títulos: la Conmebol 1996 a Independiente Santa Fe, donde pese a caer derrotado en El Campín de Bogotá, se alzó con la Copa por diferencia de gol; y la Sudamericana 2013, que ganó sin discusión hace apenas algunos meses ante el Ponte Preta en Arias y Guidi. En las otras dos finales no logró el título, y curiosamente fue ante el mismo rival: el Atlético Mineiro. En 1997, luego de golear a Lanús en La Fortaleza por 4 a 1 con bochorno incluido en el partido de ida, no lo pudo vencer en Belo Horizonte en el partido de vuelta, donde empataron en 1 gol, y el Mineiro ganó Copa Conmebol de ese año. El mismo que anoche acaba de arrebatarle la Recopa Sudamericana 2014 después de haber perdido en el último de los cuatro minutos adicionados a los noventa de juego, con gol del Laucha Acosta que puso la chapa 2 a 3, ante un estadio repleto por 60.000 fieles que lo sufrieron como condenados, pero que enseguida festejaron la obtención de la Copa en el alargue.
  Aquella primera noche victoriosa de El Campín del 96, un todavía humilde Lanús dio su primer grito internacional dejando una gran imagen: La de un club chico aunque tradicional de la primera división del fútbol argentino, que quince años después de haber militado en la divisional “C”, ya establecido de nuevo en la máxima categoría, obtenía la primera estrella de su casaca en Colombia, mientras con enorme sacrificio iba transformando paulatinamente su
vieja cancha de madera en un gran estadio que alguna vez, vaya uno entonces a saber cuando, terminaría de construir. Pero mejor imagen dejó en su segunda consagración continental de 2013, la tercera y última estrella conquistada hasta ahora, cuando venció holgadamente al Ponte Preta, e incluso quedó a un paso de la doble conquista, ya que luchó simultáneamente hasta la última jornada el Apertura de ese año, que finalmente se lo llevó San Lorenzo con bastante fortuna. Esa conquista de la Copa Sudamericana 2013 lo consagró como un grande del continente, sitial que confirmó con su muy buena participación en la Libertadores 2014, que aún no concluyó, de la que fue eliminado por un gol de diferencia en cuartos de final por el Bolívar  en la altura de La Paz.
   Aquella primera derrota del 97 fue un paso atrás. Pese a que defendía el título de campeón obtenido un año antes por el equipo de Cuper, con los incidentes que produjeron sus jugadores y parte del público, Lanús demostró que el primer plano internacional aún le quedaba grande, y el mal rumbo lo confirmó jugando una promoción con Huracán de Tres Arroyos en 2001/2002. Cuatro años más le llevó volver a encaminarse en lo económico y aplicar un cambio de timón futbolístico que terminaría haciendo escuela, una escuela formativa de tan enorme estructura que la mayor parte de los clubes argentinos, con sus males de siempre, sus deudas y sus carencias, no pueden ni siquiera soñar con pertenecer. Así llegó el título del Apertura 2007 de la mano de Ramón Cabrero, y enseguida el lento retorno a las copas.
   La segunda final perdida fue la de ayer, pese a que ganó de manera espectacular en la última jugada del partido, y aunque el alargue significó una enorme tristeza para todos los granates, Lanús brilló como solo los grandes del fútbol de America pueden hacerlo. El partido se rompió enseguida, a los 6 minutos de juego, cuando el árbitro uruguayo cobró un penal inexistente a favor del local, que Tardelli transformó en gol, estirando la ventaja del Mineiro a dos anotaciones. Lo que Silvera sancionó no figura en el reglamento. Ni nunca figuró. Para cobrar una mano en nada influye si está más o menos separada del cuerpo del infractor, como muchos que creen saber de fútbol suelen afirmar. Solo se debe juzgar la intención, algo que en el accionar de Víctor Ayala no hay manera de encontrar. Con la misma vara habría que evaluar también la intención del juez al sancionarlo.
   Lanús logró reponerse de ese perjuicio un minuto después, cuando el mismo Ayala señaló el empate con tiro cruzado, luego de una buena jugada colectiva por derecha. Y a los 25’ se puso al frente con gol de Santiago Silva desde el suelo, aprovechando un rebote cedido por el golero local luego de un gran centro de Velázquez. En Belo Horizonte había sorpresa y tensión, pero a los 37’ de esa electrizante etapa inicial el local logró el transitorio 2 a 2, porque Maicosuel le ganó la espalda a Braghieri. La segunda etapa fue de dominio granate hasta el minuto 94, cuando el estadio enmudeció con el gol de Acosta que decretó el alargue.  Todo estaba para Lanús, la cara de los futbolistas y los torcedores que las cámaras enfocaban así lo anunciaba. Sin embargo, la visita lo dejó escapar de increíble manera, marcándose dos goles en contra que el local difícilmente hubiere conseguido por sus propios medios.

   Con una nueva dupla central que aún no se adaptó a sus compañeros, pese a la decepción final de una noche para la historia, y a la necesidad de  resolver con urgencia las distracciones y los errores defensivos que costaron la Copa, la excelente producción en ataque, la notable mejora en lo físico y la renovada actitud competitiva del equipo de Guillermo, son motivos suficientes como para ver el futuro con optimismo y sed de revancha, pensando en las otras cuatro estrellas posibles de lograr en el breve lapso que dista de la próxima Navidad.