domingo, 22 de marzo de 2015

El acta de defunción de la UCR y el PJ pilares del régimen político

por Lisandro Martínez*

lisandromartinez47@yahoo.com.ar

El resultado de la Convención de Gualeguaychú fue trabajado por la gran patronal que manipula los destinos de Argentina; estos intereses amasaron una vez más los elementos que polaricen la elección presidencial de 2015.
   Al fin de ciclo nac & pop, los explotadores que cosecharon fortunas, los usureros que con “Ella y Él” cobraron puntillosamente u$s192 mil millones, las corporaciones que se quedaron con las riquezas naturales en la entraña de los Andes y en el resto del país, se dieron por satisfechos –hasta aquí- y clausuraron la experiencia del modelo e instalaron 3 candidatos de la UCEDE y del derechismo más bruto, continuidad -ahora sin la impostura de la lucha por los DDHH- del ataque a las condiciones de vida sin ningún tapujo. Un dato de los 3 pollos del comisario, es que fueron engordados por los nac&pop.
  Lo que “justifica” todas las agachadas en términos de soberanía nacional, es que la Burguesía Argentina en todas sus variantes políticas y desde 1810 responde a los gringos.
  En la vuelta de la democracia el Consenso de Washington recolocó a dos partidos, el PJ y la
UCR, cómplices de la más sanguinaria dictadura para que polarizaran al electorado y consiguieron borrar eventualmente de la memoria popular que Balbín y Perón señalaron al movimiento obrero como objetivo político y militar que había que “atender” indicando que “existe una guerrilla fabril”. El decreto exterminador, los métodos de guerra civil (triple A) y “leyes draconianas” contra las libertades públicas y los opositores políticos entraron en vigencia durante el período democrático de 1973/1976. Esta actuación colocó en liquidación al PJ y la UCR poniéndolos al borde de la extinción porque sus direcciones operaban sin enmascaramiento bajo la tutela del imperialismo.
  Desde marzo de 1976 la UCR colaboró con los genocidas brindándole 310 intendentes que respondían al alto mando de criminales y saqueadores. El PJ no se quedo atrás y puso 169 cuadros como intendentes de los secuestradores de hombres, mujeres y bebés; debieron pasar siete años de dictadura para que mediante un “lifting” volvieran a darle cuerda a muñecos cuyos propósitos se manejaban desde afuera del país.
   La UCR y el PJ a pesar del lavado cerebral de 40 años no han podido ingresar a la Plaza de Mayo los 24 de Marzo; para acceder el PJ debió travestirse de FV y maquillarse de progre. Somos muchos los que mantenemos vivo el recuerdo de Balbín, Contin y su multipartidaria, el calificativo de “locas de Plaza de Mayo” de Bitel, la obediencia debida de Menem y el punto final de Alfonsín.
   En 1983 dos partidos que traicionaron al pueblo fueron resucitados por los Acuerdos de Washington y puestos a competir por “la democracia”. De allí que resuene como un cañonazo el señalamiento de Shakespeare escrito en el siglo XV: “Algo huele a podrido en Dinamarca”, que calza como anillo al dedo al régimen político de Argentina.
  La Convención de la UCR en Gualeguaychú es parte del armado de una nueva polarización entre derechistas al borde del fachismo, comandado por viejos operadores del Status Quo. El más reconocido es el Cotí Nosiglia famoso por haberle soplado al oído al MTP que el regimiento de la Tablada iba a ser copado por los carapintadas. Una vez que “los pavos entraron al corral” Cotí y los servicios masacraron con fósforo blanco a quienes eran perejiles defensores de la democracia. El operativo de conmoción social no le alcanzó a Alfonsín, quien incentivando el caos social responsabilizó por los saqueos a los supermercados a la dirección del Partido Obrero. Iigual tuvo que abandonar el poder.
   El Cotí es un operador de Macri que le allanó el camino a la presidencia de Boca y a todos los negocios del fútbol. El Cotí es quien organiza una oposición “muleta” cada vez que hay problemas en el club para preservar los negocios de Mauricio ahora vía Angelici.
  La Convención radical en Gualeguaychú trajo de vuelta a los que repusieron durante la alianza a “dictadura” Cavallo, a los que instruyeron que la Side pusiera la “mosca” para corromper a senadores y pasaran las leyes antiobreras. Volvió Freddy Storani quien debutó como ministro de la Alianza matando a dos trabajadores en el puente Chaco-Corrientes.
  Cuando la UCR se alió con el Frepaso que posaba de antiliberal lo hizo colocando un derechista -De La Rúa- como presidente. En cambio ahora en su derrumbe va a la cola de Macri cuyo curriculum político lo presenta como contratista de la obra pública sobrefacturada y sin partido.
  La suma de cero es cero y de triunfar esta alianza entre quienes carecen de partido y quienes luego de un siglo de traiciones a la gesta popular reventaron el propio, el pronóstico es que el Pro/UCR devaluacionista y ajustador la única respuesta que cosechará del movimiento popular son tempestades.
  A esta combinación de nulidades se suma Lilita Carrió –tradicional invitada a tomar el té en la embajada yanqui- asume como “provocadora” una categoría política que identifica a infiltrados cuya misión es destruir organizaciones o encaminarlas a gusto e interés de los gringos.  
  La Convención no tuvo discursos que fijaran métodos de gobierno y objetivos predispuestos para actuar aunque sea como capitalistas independientes. Al contrario, la lucha se libró en bares y confiterías donde la rosca, los ofrecimientos de puestos y la corruptela estuvieron a la orden del día.
  Los restos fósiles de la UCR que perdieron en la puja de 14 horas en los bares, intervinieron como Rogel al final a través de una fracción de jóvenes que le tiraron un tacho de basura al Cotí quien les impidió acordar con Massa. Otra intervención propia del desbarranque fue la del “cuenta propista” Gerardo Morales que pidió que la Convención le respete la franquicia de sus negocios avalados por su acuerdo con Massa en Jujuy.
  La tropa de Massa va camino a desperdigarse emigrando al Pro y Massa ha pedido la escupidera para ser parte del sciolismo.
  La coalición de derecha quiere explotar el retroceso inexorable del cristinismo. Los planteos antiobreros de Macri se encubren detrás de la demagogia republicana, que oculta que Macri junto al “fino” (dictadura) Palacios montaron un sistema de espionaje contra los opositores.
  A la polarización y derechización, el Frente de Izquierda es la única coalición electoral que le opone un programa de reivindicaciones del pueblo trabajador y los explotados que encarna la fórmula Altamira Presidente y Pitrola Gobernador.
(*) Del Partido Obrero