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martes, 25 de septiembre de 2012

La semana en pocas palabras


Informe Económico Semanal del Banco Ciudad

Esta semana, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el Proyecto de Presupuesto Nacional 2013 (PPN-13). Como ya es práctica habitual, el proyecto ha sido confeccionado sobre la base de una serie de pautas extremadamente conservadoras, con la idea de contar con un amplio margen de maniobra (o discrecionalidad) en el manejo de recursos excedentes a los presupuestados y/o en materia de la política de financiamiento.
Entre sus pautas macroeconómicas, la denominada ley de leyes contempla: 1) una
reactivación de la economía en 2013, con un crecimiento del 4,4%; 2) un suave deslizamiento del dólar, con un tipo de cambio promedio de $/USD 5,10 y punta de casi $/USD 5,40; 3) una mejora del superávit comercial, que treparía USD 13.300 millones; y 4) una inflación minorista del 11,8%.
Dejando de lado la inflación, el supuesto más polémico se refiere a la estimación de crecimiento de este año, no de 2013. Para el año en curso el PPN contempla un incremento del PIB del 3,4%, ligeramente superior al 3,26% que habilitaría pagos del Cupón PIB en 2013, por USD 2.860 millones (sobre un total de USD 8.000 millones de reservas del Banco Central previstas para el pago de deuda). Ahora bien, si el crecimiento de este año resulta inferior al 3,26% (tal como estima el consenso de los analistas), el Presupuesto incluyó una cláusula que le permitiría al Poder Ejecutivo disponer de las reservas asignadas al pago del Cupón PIB para financiar gastos en el año electoral, discrecionalmente y sin control parlamentario.
En materia fiscal, las proyecciones oficiales volverían a mostrar el ya clásico sesgo a la subestimación de los recursos, al trabajarse con un supuesto de desaceleración de la recaudación tributaria (24%), pese al mayor crecimiento y nivel de precios. Si bien la recaudación prevista para este año luce razonable, nuestros cálculos indican que se podrían estar subestimando ingresos por alrededor de $34.000 millones en 2013.
Sin embargo, la diferencia más relevante se encuentra en las proyecciones del gasto. Según el PPN, el gasto primario crecería nominalmente sólo 16% en 2013, desacelerándose bruscamente respecto de 2012 (28%) pese a tratarse de un año electoral. En este sentido, los recursos destinados al pago de salarios, jubilaciones o la Asignación Universal por Hijo (AUH) tienden a reflejar mayoritariamente el arrastre que dejarían para 2013 las subas otorgadas recientemente. A modo de ejemplo, se prevé que el gasto en salarios crezca apenas 13% en 2013, un número improbable ante una inflación cercana al 24%.
Gracias a la subestimación de los gastos, el presupuesto “infla” el resultado fiscal esperado. El proyecto contempla para 2013 un superávit primario de $59.000 millones (2,3% del PBI), muy superior a los $11.500 millones (0,5% del PBI) proyectados para 2012. Con esos números, para 2013 se logra exhibir un ligero superávit financiero, pese a sincerarse un déficit de $35.600 millones en 2012. De acuerdo a nuestras proyecciones, con una pauta de gasto más realista, el resultado financiero de 2013 arrojaría un rojo superior a $50.000 millones (más de 2% del PIB), cubierto en parte con asistencia del Banco Central, vía adelantos transitorios, giro de utilidades y uso de reservas, ya no sólo para pagos deuda, sino también para la cobertura de gastos de capital o incluso corrientes.
Con todo, el continuo financiamiento del BCRA al Gobierno Nacional no sólo golpea con fuerza su hoja de balance (considerando que la asistencia financiera al Tesoro ya representa la mitad del activo de la autoridad monetaria), sino que a todas luces pone de manifiesto la creciente dominancia fiscal sobre la política monetaria, lo cual no constituye una buena noticia para el control de las expectativas inflacionarias.