Páginas

lunes, 25 de marzo de 2013

El Juez Baltazar Garzón coincide: “hay que abrir los archivos del Vaticano”


por Lisandro Martinez*

lisandromartinez47@yahoo.com.ar

El ex juez Baltasar Garzón, asesor de la Corte de la Haya y de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Argentina, planteó el 21/3/2013 en Buenos Aires: “El Papa puede abrir los archivos del Vaticano para conocer la información de la época de la dictadura cuando se enviaron mensajes desde la Nunciatura al Vaticano” (Clarín 23/3/2013).
  El Nuncio Pio Laghi, cómplice indispensable de los genocidas, como embajador elevó informe tras informe la misión que le ordenaron sus superiores, por lo tanto una gran parte de la historia del horror está registrada. 
El planteo del juez español es de manual, menos para el oficialismo y la oposición en Argentina que no pretenden revelar jamás la verdad. Para el kirchnerismo la política de DDHH es desenvolver en cámara lenta los juicios evitando surjan los responsables prácticos que aun están donde cometieron las atrocidades. Esta política de Estado protege a los grandes capitalistas quienes se beneficiaron patrimonialmente con el terrorismo de Estado bendecido desde la casa matriz de la “santa” iglesia católica y también desde la sucursal argentina. 
Desde que “San” Bergoglio es Papa las empresas capitalistas de medios de comunicación han entrado blasfemamente en una “cadena de oración” donde se puede asistir en calzoncillos desde nuestro hogar y en el momento más inesperado a misas, rezos o a la bendición papal. Esta intoxicación mediática de la figura que se intenta imponer del sumo pontífice nos retrotrae a las grandes cortinas de humo por las que debimos transitar los habitantes de “finisterra”, por ejemplo “somos derechos y humanos” o la llegada de Pablo VI para imponernos la derrota “mediante la fe” en la guerra de Malvinas y otros taladramientos cerebrales a que fuimos sometidos.
A “San” Bergoglio la publicidad lo presenta humilde, piadoso y caritativo y toda la grey política gira por los canales y las radios repitiendo el sonsonete. Pero el “San” es un político que ha sido elegido por 114 pecadores calificados de delincuentes peligrosos por los medios de todo el universo y los “Vatileack” que ya circulan hasta de Lanús. La elección del “San” está relacionada con limpiar la imagen de los ancianos prontuariados. 
Nunca deberíamos confundir usos y costumbres de los líderes con el programa político que utilizan.

Una persona modesta, sencilla, desinteresada de la ostentación, que vivía como Bergoglio en un pequeño departamento y viajó en subte mientras fue ministro de Economía se llamaba Celestino y un día descargó sobre los habitantes del “Cul du Monde” las siete plagas de Egipto tocadas en trompeta por el ángel exterminador, el plan expropiatorio conocido como Rodrigazo.
Otro sencillo personaje y ascético como monje fue Hipólito Irigoyen, presidente argentino que murió pobre y a quien no le tembló la mano a la hora de enviar al ejército a fusilar obreros para defender los intereses ingleses en la Patagonia.
En EEUU hubo un presidente católico que era la esperanza blanca, se presentaba como padre de familia, jugaba frente a cámara  con sus perros y sus hijos. Tenía una bella esposa y romances con Marylin, esto lo dotaba de un barniz humano, pero al momento de defender los negocios del capital bombardeaba sin piedad a un pueblo asiático hambreado, vestido con harapos, que se protegía de las bombas con sombrero de paja.
El listado de anacoretas con programas políticos reaccionarios es largo, nunca importó si eran millonarios o pobres a la hora de defender ideales retardatarios. 
El carrusel de besamanos y la crisis devaluatoria en marcha hizo que los lenguaraces K retrocedieran, retractándose todos frente al “San”. Los chantapufis sin convicciones de ninguna índole no necesitaron que los inquisidores mostrasen los instrumentos de tortura como al genial Galilei, un viejecillo que dignamente le dijo a los bárbaros que querían una tierra quieta “sin embargo se mueve”.
Vergonzosos los argumentos de Michetti, del Pro, quien ante las pruebas lapidarias de Altamira contra los macarras de la moral –pedófilos y lavadores del dinero del delito en el banco Vaticano- dijo el 20/3/2013 en “A dos voces”: “Finalmente la iglesia salió adelante de la Edad Media”. Pero en ese tiempo “1484 a 1657 la Inquisición envió a la hoguera entre 2 y 5 millones de mujeres” (“Breve historia de la misoginia” Jack Holland). Para entender los intereses en juego no hay nada mejor que saber que la cita del libro sobre la misoginia la publicó Lanata en el diario Clarín, el 23/3/2013. ¿Para denunciar al Vaticano? NO ¡voto a Satanás! para defender a Bergoglio en nombre de la “Corpo”. La oposición y el oficialismo tienen la cabeza quemada por “el opio de los pueblos”.
Bergoglio a la hora de establecer su identidad política en los ’70 se opuso a la Teología de la Liberación. En 1972 siendo capitán Jesuita se posicionó junto a Guardia de Hierro, agrupación derechista del peronismo que tomó su nombre de una agrupación católica rumana de extrema derecha fundada por Cornelieu Codrenau. Varios rumanos luego se ligaron a grupos de la represión. ¿Por eso se dice orgullosamente el Papa es peronista?.
En 2002 con el derrumbe del capital, Bergoglio convocó a la “Mesa del diálogo” para sostener a Duhalde quien expropiaba los salarios respaldando a los fugadores de divisas. “10 años atrás consideró positivo el rescate de los K”. (Carlos Pagni, La Nación).
En 2004 el “San” era Arzobispo de Bs. As. y organizó una caza de brujas contra León Ferrari, afamado artista plástico con un hijo desaparecido, quien fue invitado a presentar sus obras con motivo de cumplir 50 años con el arte. La muestra denunciaba la hipocresía de la sociedad occidental y cristiana. En el infierno -cuya existencia defiende Bergoglio- representado por Ferrari estaban los pecadores de la iglesia Católica, el Nuncio y tuti los colaboradores del genocidio con los milicos cocinándose al horno.
La respuesta planificada oficialmente por el Arzobispado fue histérica y terrorista, abarcó Córdoba y Capital, hubieron escenas medievales con exorcistas y lloronas rezando el rosario durante horas a las puertas de las exposiciones y patotas armadas. Las salas estuvieron clausuradas porque las tropas beatas con el “San” a la cabeza intentaron destruir las obras, no aceptaban que en el infierno debían estar castigados para siempre sus creadores intelectuales.
  Que se abran los libros del Vaticano.
   
 (*) MIembro del PO