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miércoles, 23 de octubre de 2013

La hora de la verdad

por Marcelo Calvente

marcelocalvente@gmail.com

Este Torneo Inicial que se anunciaba diferente, con varios equipos reforzados, muchos de ellos con aspiraciones de campeón, al final se encamina a ser igual que todos: Dos o tres que avanzan a los tumbos pero llegan mejor que el resto dirimen el título en la última fecha, como mucho en la anteúltima. Culminada la 12ª jornada, cuando faltan 7 por jugar, se detuvo la marcha triunfal de los dos que estaban un escalón más arriba del resto: Arsenal, el único invicto hasta hoy, y Newell’s, que sólo había perdido en Liniers por la 6ª fecha. Sus respectivas derrotas –la Lepra perdió el clásico rosarino y Arsenal dejó el invicto ante Tigre, ambos de visitante- los bajan a tierra y los dejan con una luz de alerta encendida. Del lote que los seguía solo San Lorenzo -que goleó a All Boys pero que viene de ser aplastado justamente por Arsenal en la final de la Copa Argentina- descontó puntos y amenaza con dar batalla. El resto no impresiona demasiado. Boca no pinta. Rafaela, Godoy Cruz, Gimnasia, Argentinos, Belgrano y Estudiantes nunca pensaron en agarrar el pincel. Y los que tienen con qué pero por distintos motivos quedaron demasiado lejos de la pelea -Lanús, Vélez y si querés River- tienen otro objetivo por delante. Cuando conocieron el fixture todos los técnicos pusieron el ojo en una brava seguidilla común: En algún momento todos tienen que enfrentar en cadena a Lanús, Boca y Newell’s. Para ser campeón hay que sortear esa triple valla. A San Lorenzo le  toca ahora, y arranca hoy en La Fortaleza. 
La victoria Granate en Sante Fe era de una necesidad imperiosa. Tres derrotas al hilo, dos de ellas de local, después de más de un año sin caer en casa, no es algo frecuente en este Lanús enorme de los últimos años. Había que volver a la victoria de cualquier manera y se ganó de la mejor forma: Goleando y jugado bien ante un rival desesperado que se hunde en el fondo de la tabla y acumula una caída tras otra, El encuentro arrancó parejo y luchado hasta que Jacobo Mansilla pegó su cuarta patada después de haber recibido la primera amarilla y se ganó
merecidamente la segunda, dejando al local con diez. Cuando un equipo no funciona, quedarse con uno menos es demasiada ventaja extra. Repitiendo una secuencia conocida, Lanús abrió el marcador a poco del final de la etapa, y en el complemento, con espacios, fue claramente dominador y terminó goleando, regulando el trámite después del tercer gol, y perdonándole la vida a un equipo entregado y en crisis terminal. El partido no da para sacar muchas conclusiones, sobre todo porque la diferencia se estableció luego de la expulsión, pero se puede intuir que el Mellizo comprendió que lo de los tres delanteros no funcionaba, al menos de la forma en que lo venía haciendo su equipo. El desequilibrio en el medio era notorio, las líneas muy distantes impedían el control del balón y los últimos resultados exigían meter mano. Tal vez demoró demasiado, pero lo único que cuenta ahora es que por fin puso cuatro volantes y volvió a ganar, dejando la puerta abierta a la ilusión de repetir ante un equipo con mayores atributos como puede ser San Lorenzo, que lo visita con la imperiosa necesidad de vencerlo para mantener parte de las muchas ilusiones que había despertado en su parcialidad. Lanús, si bien aún está en carrera, ya tiene claro cual es su objetivo inmediato: Superar por cuartos de final a River, lo que significaría clasificar automáticamente a la próxima Libertadores y alcanzar la semifinal de la presente edición de la Copa Sudamericana, algo que aún no logró en torneos internacionales de 1997 a esta parte, cuando perdió la final de la Conmebol por goleada y con escándalo ante el Atlético Mineiro. 
Si bien el triunfo ante Colón no entregó grandes conclusiones respecto a la cuestión del dibujo táctico, al menos podemos decir que en lo colectivo se recuperó la calma y se volvió a pelear por el balón en todo el terreno cuando el partido así lo exigió. Y en lo individual hay varios rendimientos para destacar: Maxi Velázquez por su aporte en el armado ofensivo, Leandro Somoza como gran recuperador y distribuidor de juego, el Pulpito González con un crecimiento espectacular, convertido en un jugador total, marcador, pasador y goleador; la vuelta de la media distancia y el juego ordenado en Ayala, y una particularidad sobre Pereyra Díaz: La diferencia que saca en el arranque de las jugadas en el mano a mano con su marcador, un mix de potencia,  velocidad y confianza, le dan un piso que, mejorando en lo que respecta a panorama y definición, le permite soñar con el fútbol europeo, aunque hoy sea el cuarto delantero de Lanús.     
Superar a San Lorenzo y volver a mostrar los atributos que lo convirtieron en candidato y que por momentos perdió, es el principal desafío para el equipo Granate pensando en el compromiso internacional de la próxima semana: Llegar mejor que River y sacar la ventaja de local es la consigna más ambiciosa que tiene por delante, sin olvidar que el campeonato local está entrando en etapa de definiciones, y los que están arriba, sumando a Vélez y Lanús, más Tigre, Olimpo y Central, que vienen creciendo en resultados y rendimiento, serán protagonistas de un cierre de Torneo Inicial que se presenta muy auspicioso, ya que se muchos enfrentarán entre sí, y en el que puede haber sorpresas. Los que corren de atrás saben que ganando tres al hilo -toda una proeza en nuestro fútbol- se prenden en la pelea, sobre todo si los de arriba, como suele ocurrir, empiezan a aflojar la marcha.