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martes, 22 de abril de 2014

La semana en pocas palabras

Informe económico semanal del Banco Ciudad

Durante marzo, las distintas mediciones difundidas sobre variaciones de precios evidenciaron una ligera moderación inflacionaria, aunque el ritmo de aumento siguió muy elevado.
Así de acuerdo a las estimaciones preliminares realizadas por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, los precios al consumidor aumentaron un 3,6% en el ámbito de la Ciudad. Esto es casi un punto porcentual por debajo de los dos primeros meses del año (de 4,8 y 4,4% respectivamente). De todos modos con este guarismo, la inflación acumulada durante los tres primeros meses del año duplica con creces la variación acumulada en igual período de 2013.
En el mismo sentido, las estimaciones privadas compiladas a través del IPC Congreso, revelaron un aumento de 3,3% en el área metropolitana, un alza inferior a la registrada en enero (4,6%) y febrero (4,3%), meses influidos por la devaluación y el desborde monetario del año previo. De todos modos, en forma interanual así la inflación habría sido de 37,3% interanual un guarismo muy significativo.
Por su parte, esta semana también el INDEC dio a conocer el tercer dato de inflación calculado por el IPCNu. También para este índice, el mes arrojó un alza inferior a la de los dos primeros meses del año (3,7% para enero y 3,4% para febrero) situándola en un 2,6%, con una suba acumulada en el trimestre del 10%. De esta manera, la medición de este índice se ubica nuevamente casi un punto porcentual por debajo de las mediciones alternativas. Lamentablemente el INDEC sigue sin publicar los datos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Total (CBT) por tercer mes consecutivo. Adicionalmente a pesar de contar con mediciones de precios de 24 jurisdicciones (agrupadas a su vez en 6 regiones) el INDEC no publica aún su apertura, una información que podría ser de gran utilidad.
En materia, de perspectivas sin embargo, de la mano de la mayor estabilidad cambiaria y de
la contracción monetaria y suba de tasas implementadas durante enero y febrero, parecería que junto a un menor nivel de actividad, en abril la inflación mensual continuaría la dinámica bajista registrada durante el mes de marzo. Su continuidad en el tiempo, depende de la permanencia en las políticas implementadas, las que se hallan en riesgo por el fuerte desequilibrio fiscal observado durante los meses de enero y febrero y, de modo indirecto, también proyectado para marzo.
Así mismo, en lo que respecta al mercado de cambios, el mismo ha ido consolidando en las últimas semanas una progresiva calma. Así el tipo de cambio oficial se mantiene en los 8 pesos, con un muy leve recorrido alcista durante el último mes de 1,3% y del 3% desde el piso post devaluación. En paralelo con esto, las cotizaciones alternativas del dólar vienen mostrando un claro retroceso, con una apreciación durante el último mes del 6 y el 7,3% para el “blue” y el contado con liquidación. De este modo las brechas entre el tipo de cambio oficial y estas otras dos variantes se ubican en el 28 y el 20% respectivamente.
Junto con estos eventos, se viene registrando una fuerte caída en las expectativas de devaluación (la posición a 6 meses para los contratos futuros se ubica en un 27% anual), las que junto al incremento de tasas en pesos que impulsó el Banco Central (la tasa BADLAR se ubica también en un 27% para plazos similares), ha favorecido una aceleración en la oferta de dólares por parte de los exportadores. Esto a su vez ha contribuido a moderar aún más las tensiones en el mercado de cambios.
En este marco, y con la estacionalidad propia de las exportaciones agrícolas, cuyas liquidaciones durante las primeras dos semanas de abril promediaron los USD 725 millones, muy por arriba del promedio semanal de marzo (USD 367 millones), el BCRA pudo pagar deudas y acumular reservas. E incluso ir más allá, reduciendo en un punto porcentual las tasas de las Lebacs, en lo que constituyó un giro gradual en la dirección de una política monetaria más laxa. Este movimiento pareció indicar una preocupación de la autoridad monetaria por la contracción que se observa en la actividad económica. Un movimiento a la baja que podría repetirse, para revertirse una vez que la temporada de altos ingresos de dólares culmine durante el segundo semestre del año.
Mientras tanto, la fuerte contracción monetaria del primer bimestre del año se dio vuelta en marzo, impulsado por niveles muy preocupantes de necesidades de financiamiento del sector público. Este mes dicha asistencia alcanzó a los $10.900 millones, superando ampliamente la asistencia del primer bimestre. Esta brecha que se observa entre el ritmo del crecimiento del gasto y los ingresos del sector público, y las necesidades de financiamiento que estas impulsan, configuran una situación inconsistente con mantener niveles aceptables de estabilidad cambiaria y de precios duraderos.