Páginas

martes, 17 de octubre de 2017

El único programa popular lo sostiene la izquierda

por Lisandro Martínez* 

El debate entre candidatos a diputados por CABA televisado mostró el derrumbe de los políticos del capital cuando el ejemplo que los lidera es el del patotero Donald Trump
   Durante 2 horas a los candidatos empresariales Carrió, Filmus, Tombolini y Lousteau, los igualó el ataque a los trabajadores que pidió el Coloquio de IDEA a través: 1. la reforma laboral con convenios a la baja y 2. responsabilizar a los docentes por las políticas de seguidismo que hicieron estas agrupaciones políticas desde 1976 hasta aquí, a través de planes privatizadores educativos; por lo tanto la piedra en el zapato para estos 4 zoquetes del capital, son los docentes a quienes hay que evaluar para saber hasta dónde se los puede explotar, quitándoles todo conocimiento enciclopédico y en ese cuadro de brutalización imponer anualmente pasantías de 6 meses para 200.000 adolescentes, a través del Plan Maestro, para que desde la más tierna edad nuestros hijos y nietos tributen a la más descarada explotación empresarial. Un aparte en esta burda versión de sometimiento a intereses monopólicos lo dio la embajadora yanqui Elisa Carrió justificando el aumento del 40% a los servicios esenciales cuando venimos de un tarifazo del 400%.
   El Frente de Izquierda y los Trabajadores propuso como agenda las principales demandas del pueblo de la Ciudad, como el derecho al aborto, el salario docente, la destrucción de la
escuela pública, las movilizaciones democráticas contra el 2x1 y la aparición con vida de Santiago Maldonado y denunció la complicidad de los 4 candidatos del capital con el ajuste, cuyo epicentro conspirativo contra el pueblo se desenvolvió en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata.
 Martín Lousteau un “muleto” del poder, estuvo con Lilita, ahora es ECO y responde siempre al macrismo. Es un mandadero fiel y probado por el statu quo, fue gerente del BAPRO -una caja negra- y Embajador en EEUU, pero en el debate dio muestras de su precariedad. Tiene dotes para los mandados pero no de líder.
 Matías Tombolini en el debate señaló su disposición a recibirse de reaccionario en un curso acelerado, utilizó palabras del Papa y fue alabado por la feligresa Carrió. Además reconoció que Massa votó el pacto con los fondos buitres y el presupuesto 2018 de ajuste en educación y salud. Este pibe mostró poco de política y mucho interés por el carrerismo. Se quejó a Filmus porque los K votaron la resolución 125, desconociendo que el jefe de gabinete de CFK entonces era Massa, hoy su “referente”. 
  Daniel Filmus que representa el nacionalismo burgués que desde 1989 ha saqueado el país con distintas siglas: PJ, menemismo, duhaldismo, kirchnerismo, FpV, cristinismo. Filmus fue uno de los principales ejecutores de las leyes destructoras de la educación dictadas por el Banco Mundial junto a Susana Decibe entonces Ministra de Educación y hoy contratada por Diego Valenzuela, intendente PRO, para dirigir un programa de desarrollo educativo en su municipio. Esto indica el parentesco sanguíneo que alimenta a ambos extremos de una grieta inexistente unida firmemente a la hora de devorarse los presupuestos públicos (www.lanacion.com.ar 31/8/16).
 Elisa Carrió es hija putativa del Pacto de Olivos, el que se armó de apuro entre la primera crisis del plan Cavallo en 1992 y el estallido popular en Santiago del Estero.
 En 1993 Menem y Alfonsín para darle oxígeno al primero armaron una reforma reaccionaria que proscribió el derecho al aborto, incluyó la enseñanza religiosa y la posibilidad de reelección para Menem. Ambos políticos impulsaron ese acuerdo espurio  que consagraron como Reforma Constitucional. Carrió –de pensamiento mágico- emergió a la política elegida por Alfonsín como representante de la UCR Chaco en esa Constituyente de 1994.
 La Carrió en el debate se presentó como una mujer confiable para el poder político de los monopolios cuando señaló que desde 1994 es diputada nacional pero Filmus, que le disputa la representación de las grandes corporaciones en el Congreso, le recordó dos irregularidades: 1. Su acendrada haraganería ya que registra en su legajo como diputada un ausentismo del 70% y 2. Que luego de calificar como delincuente a Macri pasó ella a ser parte de su banda.
 Estas explosiones furiosas para calificar con los peores adjetivos a otros, Carrió las ha utilizado mafiosamente para subordinar a otros delincuentes a sus planes, así pasó cuando en 2001 acusó a la Ministra Patricia Bullrich de “infame traidora a la Patria” y de integrar una asociación ilícita con de la Rúa y el gobierno de la Alianza. El motivo: la firma del DNU 1390, por el cual el Gobierno “a cambio de mejores tasas de interés garantizaba el pago de bonos de la deuda con la recaudación, incluso sin garantizar la liquidación de jubilaciones ni salarios de la administración pública” (lageneracionsiguiente.blogspot.com.ar 22/11/2010).
   Estos ataques brutales también los utilizó Carrió durante el debate televisivo para subordinarlo al “mandadero” Lousteau cuando lo sopapeó diciéndole ¡no sé dónde estás! “no sos confiable…”, el lenguaje clásico de Corleone.
 Lilita desde el principio dio constancia que estaba fuera de tiempo y espacio, se olvidó los nombres de quienes la acompañan en la lista de candidatos, se paraba con notable inestabilidad, se apoyaba en Ramal para levantar la mano y saludar y cuando le correspondió preguntar dijo “no sé qué preguntar”, luego interrumpía a todos y a cada rato señalaba “estoy aburrida”. Equívocamente acusó a la izquierda –que no estaba en el parlamento en los ‘90- porque no le dio los votos para destituir al presidente de la Corte Suprema. Un buen momento fue cuando Ramal la hizo respirar a boca abierta buscando aire desesperadamente, al repreguntarle una y otra vez sobre Maldonado y ahogada dijo "Estoy segura que el gobierno no tiene nada que ver con esto. Ahora, si existió un hecho por parte de alguien de gendarmería tiene que ir preso por asesinato y el resto por encubrimiento. Hay un 20% de posibilidades de que este chico esté en Chile con el RIM”.
 Por sus respuestas erráticas y mencionar “asesinato”, un fiscal ordinario debería convocarla a indagatoria.
 La  motricidad descoordinada de Lilita y su ausencia de foco hizo que durante largos minutos sobrevolara la sombra de Sue Ellen Carpenter, la enfermera tirándole la misma mano con que buscó a Diego para conducirlo al control antidoping.
 Los trabajadores deben gobernar, el 22/10 vote al FIT.
  (*) Candidato a senador provincial por el FIT