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sábado, 25 de agosto de 2018

La mirada de los otros

por Marcelo Calvente

marcelocalvente@gmail.com

"En los últimos dos mercados de traspasos se han marchado 19 jugadores y los futbolistas que han llegado no han dado el nivel", dice el reporte. Y cierra: "En apenas ocho meses la situación de Lanús ha dado un giro radical. De ser uno de los mejores equipos del continente a estar preocupado por los promedios y un posible descenso". Se trata de la edición argentina del Diario As, creado en España en 1967, que se ocupa del presente del finalista de la Copa Libertadores 2017, última edición disputada de ese torneo.
   Como si no hubiera dinero en el medio, el suelto no explica cómo lo consiguió, cómo hace Lanús para solventar el déficit operativo y darse el gusto de participar en trece competencias continentales consecutivas, ni aclara que son los clubes más populares del continente, los que más facturan,  los que ceden el lugar que ocupó Lanús. Omite también decir que tiene menos marketing, menos abonados, menos socios, que se trata de una entidad que está en el corazón de una ciudad humilde, habitada por gente de trabajo que padece la crisis económica que sacude al país. No explica que ofrece contratos mucho más austeros que los clubes grandes, ni que otorga menos vidriera que aquellos.
   En realidad no explican nada hoy, en la derrota, como tampoco lo habían hecho en diciembre de 2017, en la hora gloriosa del equipo de Almirón.  "El club ordenado, el que tiene una gran cantera, el del Pelado Cordera, de Luis Ventura", y no mucho más, es lo que suelen decir de Lanús. Todo quedó ahí, en la sorpresa, que pasa pronto y más pronto se aleja a bordo del olvido. No explican que lo de Lanús 2016-18 fue una verdadera hazaña deportiva e institucional. Tampoco se dignan a aclarar que Lanús dio por terminado un ciclo
inolvidable y que se abocó a la construcción de otro equipo, pero a partir de un presupuesto un 40% más bajo. Y lo más importante, algo que sólo le incumbe a los socios: el club vuelve a tener cubierto el dinero de dos años de gestión futura, y el proceso se completa con la promoción de nuevos futbolistas, algunos de ellos de la cantera, con el objetivo de que se consoliden, que vuelvan a pelear títulos y a clasificar a las Copas, para luego poder transferirlos y así volver a empezar un nuevo ciclo, tal vez ya con otro entrenador. Para que todo esto sea posible es imprescindible el acompañamiento de hinchas y socios, ese que muchos empiezan a retacear, disconformes con el equipo y el entrenador.
   Hablamos de la gran epopeya del fútbol argentino, en los tiempos en los que las hazañas deportivas ya no existen, porque hoy más que nunca el que manda es el dinero. Para seguir en la senda hubo que barajar y dar de nuevo, y realizar en lo económico el saldo a favor que dejó el equipo que el club empezó a formar con la llegada de Almirón, a principios de 2016. Tres títulos nacionales y una final de Copa Libertadores perdida ahí nomás, el gran saldo deportivo. Y un presente que debería ser auspicioso, porque luego de cumplir con todos los compromisos asumidos, después de las partidas de Monetti, Braghieri, Silva, Marcone y Andrada, con varios millones de dólares que quedan limpios, se está iniciando un nuevo ciclo de la mejor manera. Muy pronto, con la tesorería en calma, las cuentas al día y dinero ahorrado, luego de los mejores tres años de la historia del club, se deberán renovar autoridades.
   Carboni se hizo cargo del plantel con los ecos de la final perdida, muy frescas las imágenes de la hora cumbre de la historia del club Lanús. Y pronto resultó evidente que le tocaría un tiempo complejo, donde permanecerían jugadores que pronto debían emigrar, en algunos casos no sin conflictos que resintieron el funcionamiento. Al comenzar ésta temporada, teniendo que padecer varias lesiones, dejó una buena impresión en la victoria ante Junior en La Fortaleza. Pero defeccionó en el Caribe en la revancha, dejando una preocupante señal de cansancio extremo. Parecía que arrancaba ganando tranquilo ante Defensa y Justicia, pero no. A partir de los 15 del complemento dejó de atacar, y en el tramo final sufrió los dos goles de la visita, que alcanzó el empate. En el medio la clasificación por penales ante Douglas Haig y después la eliminación del miércoles ante Rafaela, borrando de un plumazo la buena tarea desplegada ante San Lorenzo. El equipo no termina de aparecer, nadie puede dudarlo. Y Carboni despierta críticas. 
   Hay muchos hinchas que ya no lo querían porque se dice que de chiquito era hincha de Banfield. Hay muchos otros que se acostumbraron a los triunfos y no aceptan las derrotas ni los empates que vienen dominando la transición. Se sienten hinchas de un club grande, y ganar o ganar sólo corre para ellos. El clima no es el mejor, y para que éste maravilloso proceso pueda continuar, el domingo en La Fortaleza tenemos que ganarle al recién ascendido Aldosivi, como sea y cueste lo que cueste. Recuerdo que lo que cantábamos en los 70, cuando estábamos en el subibaja y a punto de desaparecer. Por entonces tanto nos costaba que al final, pese al aliento de multitudes de sufridos granates que acompañaban sin pedir nada a cambio, casi nunca se nos daba la victoria. Al compás de la modernidad, algunas cosas han cambiado. Y otras no. Y según parece, nunca cambiarán.