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domingo, 27 de diciembre de 2020

T&C Sport: de Clarín a multinacional del Departamento de Justicia de EEUU

por Lisandro Martinez*


        “El fútbol pertenece a la clase obrera. De ahí salen los grandes jugadores, los conceptos y la estrategia del juego” Ángel Capa (www.elsaltodiario.com 9/12/2018).

        Hace décadas la mugre impide el maravilloso juego de la pelota, cuyos principales artistas siempre fueron los desposeídos. El fútbol es la religión de la clase obrera que filosofa en colectivizar esfuerzos para salir adelante. Los amantes más íntimos de la pelota se convierten en estrellas en cualquier potrero. “El Diego” quizás fue el último de sus cultores: capaz de enfrentar a los prostituyentes entendió que los artificies del ballet, debían ser quienes pasaran el sombrero y no troncos como Tinelli, Macri o Blater, expertos en fraudes y explotación humana.  
        Quienes sepultaron “El sueño del Pibe” fueron ejecutivos de paso, que diseminaron, vicios y corrupción en el fútbol. Eric Hobsbawm un renombrado historiador inglés de izquierda analizó el nacimiento del fútbol junto a la evolución organizativa y política de los trabajadores industriales y

escribió: “El fútbol es la religión laica de la clase obrera”, mostrando el respeto al juego y

reforzando la conclusión del mejor jugador de todos los tiempos: “La pelota no se mancha”.
        Mediante el guiño de EEUU, la burguesía nacional creyó tener luz verde y se jugó con coimas a tener la manija de organizar el fútbol internacional, hasta que la justicia de EEUU emplazó a “los off shore” de Clarín y a otros pequeros advirtiéndolos: “O van en cana por defraudación, o entregan el negocio al estado norteamericano”.
         Este es un nuevo menosprecio yanqui, contra la patronal criolla, a la cual condena a morfar las sobras que le tire el gansterismo organizado por los Don Corleone que gobiernan EEUU.
     
Los capitalistas criollos hace rato son incapaces de parar la pelota
        Los “capitalistas nativos” hace meses atrás tiraron su honra a los perros, cuando fueron obligados a asociarse –en desventaja- con los monopolios o a vender el 95% de las empresas productoras de alimentos que pasaron a manos extranjeras.
         “Los trompas” criollos descendieron varios escalones de rodillas cuando perdieron las palancas de la producción nacional, extranjerizada como ahora sucede emblemáticamente con el fútbol, a través de T&C Sport cuyo “interventor”: Ignacio Galarza, es un ortiva de los gringos, quienes a partir de ahora manejaran a su arbitrio desde la confección del fixture, hasta qué botines usará el último jugador de division D. La cobardía de la burguesía, incapaz de defender nuestra esencia futbolera es producto de su codicia, así entregó “la que no se mancha” directamente para que sea violada por gringos que nunca jugaron con una “Pulpo” de goma en la yeca.
        Los grondonas, los ceos de Clarin, malversaron el juego más lindo y popular de Latinoamérica donde, negros, mulatos, aborígenes, pobres y villeros son estrellas del futbol mundial.

Cuándo explotó la cloaca
        El FIFA Gate explotó cuando murió “Don Julio” artíficie de todo el edificio de excrementos y mugre, coorganizado con el gobierno Nac&Pop. Todo se desmoronó cuando la justicia yanqui impulsora de los sobornos, puso punto final a T&C Sport pasándola de Clarin al estado yanqui.
        Clarin/T&C “pagó millones de dólares en coimas y luego le pidió ayuda al estado argentino para pagar sueldos.  En abril de 2020, la empresa suspendió a 400 de sus 700 empleados y después acudió al programa Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción. El ATP, junto a los Repros, los puso el gobierno, al alcance empresario para que los contribuyentes los subsidien sin ellos saberlo. Con este programa, el estado se hizo cargo de pagar el 50% del salario neto de abril de cada empleado, tomando el sueldo de febrero 2020. Dicho monto no era inferior a un salario mínimo, vital y móvil ($16.875) ni superior a 2 salarios ($33.750). El ATP permitió que los ceos de importantes empresas del país se  aprovecharan. No hubo tope para pagar salarios e incluyó personal jerárquico, los dueños y directivos de Techint, entre otros, cobraron $33 mil de sus sueldos con ayuda del estado (www.eldestapeweb.com). El propio Ignacio Galarza el autómata de los gringos, figuró en esa nómina (www.canal13sanjuan.com 20/5/2020) .

 Lo colectivo, lo amateur y la pelota al pie para jugar como se vive
        Desde hace años el equipo de futbol más atractivo, no por sus resultados sino por su filosofía futbolística y política es el Livorno que actualmente juega en la Serie C de la tercera división de fútbol de Italia.  Muy pocas veces lo vemos jugar pero sin duda ha escrito páginas de gloria por sus reservas morales y pedagógicas y por amar indeclinablemente a la pelota traduciéndolo en juego solidario entre quienes están en cancha, los que alientan desde la tribuna y todo el pueblo que lo sigue desde sus hogares. El deporte concebido como una actividad humana y formativa es cuidado amorosamente y tambien con fiereza por su hinchada que incluye a los 159.000 habitantes del pueblo de pescadores de Livorno en la provincia de Toscana, quienes son extremadamente solidarios con el destino de su club, sumado a que sus jugadores son hinchas del club con todo lo que eso significa para un toscano.
        En Livorno en 1921 se fundó el Partido Comunista, ahora Refudazione Comunista, y desde 1922 el pueblo en armas combatió al fachismo y a Musolini. “Bella Ciao” -promocionada por la exitosa serie La Casa de Papel”- fue en la confrontación con “il fascio”, la canción partisana que alentaba a la juventud a incorporarse a la lucha armada para vencer a la bestia fachista. Casi 100 años después, la hinchada del Livorno corea “Bela, ciao” alentando en algún momento de cada partido. Su ícono futbolístico  es el “partigiano Cristiano Lucarelli” protagonista de una de las más bonitas historias de amor que ha dado el fútbol. Se paseó por Europa como goleador hasta que en 2003 renunció a un millón de liras y se volvió a jugar en el Livorno, para ascender de categoría y saludar a su pueblo con el puño en alto.
        El fútbol  amateur en Argentina convocaba a  principios de siglo XX entre 30.000 y 40.000 personas (Historia del fútbol amateur en la Argentina, Jorge Iwanczuk) para ver un juego de destreza y habilidad, que jugando por amor a la camiseta en 1924 fue subcampeón olímpico, ahí nomás inventamos el gol olímpico y el chanfle en la pegada. En el siglo XXI si van 20.000 espectadores a la cancha a ver empates en cero los organizadores del bochorno descorchan champán.  
       
   (*) Del Partido Obrero Tendencia