Vale entonces la pena explicar este mecanismo. Cuando se presenta un proyecto en mesa de entradas se le otorga un número de expediente y se incluye en la próxima sesión para ser derivado a la comisión correspondiente. Pero debido a la urgencia de su tratamiento, un concejal puede pedir al comienzo de la sesión que se trate durante la misma para resolver su aprobación rápidamente, sin esperar los tiempos administrativos habituales. A eso se le llama tratamiento sobre tablas y los concejales deben votar si se permite o no. Si se permite será tratado en esa misma sesión, si se vota negativamente se enviará a la comisión para su análisis. Esto se hace habitualmente. En el caso de Moroni, votaron que no se tratase en esa sesión pero no hubo rechazo al pedido de informes, hubo rechazo al tratamiento en ese momento. El expediente fue enviado a comisión para que siguiese los tiempos administrativos. Este procedimiento es correcto pero también es un arma para que el proyecto no llegue nunca al recinto. Porque al ir a la comisión -por lo general es a la de Gobierno- la mayoría oficialista puede “dejarlo dormir” hasta que, pasado el año, sea directamente enviado al archivo. O sea, ese pedido de informes que se solicita al Ejecutivo nunca llega al intendente, porque muere de aburrimiento en la comisión del HCD.
Marta Santos
