por Lisandro Martínez*
John Griffith (12
/1/1876 - 22/11/1916), ganó
fama como “Jack London”, novelista,
periodista y activista de izquierda. London está a mi lado desde mis 13 años. Me
lo presentaron mi hermana y mi mamá invitándome a leer La llamada de la selva;
se recomienda su lectura a partir de los 8. El
escenario que describe es el de una distopía (o anti utopía). Una sociedad de ficción indeseable y
opresiva, caracterizada por el control totalitario, la desigualdad extrema, la
deshumanización y el colapso ambiental. Todo funciona en su pluma como el
concepto opuesto a la utopía, la utiliza en su literatura como advertencia ante
consecuencias de ideologías extremas o tecnologías derechistas como las
actuales. London
fue un célebre novelista y periodista de EE.UU, pionero en hacer de la ficción
su sostenimiento económico. Vivió una niñez y juventud de pobreza extrema, a
los 14 años abandonó la escuela y siguió una formación autodidacta apoyado por su lectura en bibliotecas. Fue marinero, buscador de oro en el Yukón, un territorio montañoso y escasamente poblado en el noroeste de
Canadá, con paisajes impresionantes y glaciares. Lo inspiraron clásicos de la literatura de aventuras y
supervivencia como su propia La llamada de la selva. Ese y otros textos fueron un bálsamo
para varias generaciones. Nació en San Francisco (EEUU) bajo el nombre de
John Griffith Chaney. Su padre fue astrólogo ambulante y abandonó el hogar, por
lo que fue criado por su madre y su padrastro, John London, de allí su apellido.
Escapó a la pobreza trabajando como pescador ilegal de ostras, marinero y cazador de focas. Durante “La fiebre del oro” en 1897 viajó a Alaska para buscar el preciado metal pero la expedición fracasó y regresó enfermo, esta experiencia le proporcionó el material para sus historias más famosas. Regresó a casa decidido a escribir. Se convirtió en uno de los primeros autores yanquis en alcanzar fama internacional gracias a su prolífica pluma. Sus












