domingo, 2 de agosto de 2020

Partido Obrero Tendencia:una lucha de principios por su legalidad

por Lisandro Martínez 

(lisandromartinez47@yahoo.com.ar)

Sin cretinismo parlamentario 
En 1838 la clase obrera inglesa, mediante la Asociación Nacional Cartista, escribió su programa: 1. Sufragio universal. 2. Abajo los requisitos de propiedad para ser diputado. 3. Pago de dietas a los diputados así los obreros acceden a las bancas. En 1846 “los cartistas” con piquetes y huelgas lograron se reduzca a 10 horas la jornada laboral y tuvo que votarla el parlamento (“Notas al Manifiesto Comunista” David Riazanov, Aquarius 1973).
El Partido Obrero desde 1964 se delimitó de la izquierda existente y planteó la independencia de la clase obrera frente a la burguesía nacional y eso le dio seriedad a sus propuestas que no se mezclaban con las de los aparatos patronales. Así fue que en instancias fundamentales el PO intervino con programa propio, consignas y materiales de esclarecimiento que lo distinguen. 

Pronósticos y acciones
En noviembre de 1972 el PO anticipó que Perón sólo volvería a la Argentina para derrotar la movilización popular creciente. Eso sucedió el 20/6/1973 cuando la masacre de Ezeiza fue un anticipo de la Triple A.
El 3/2/1981 la dictadura devaluó el 10% más un 3% por mes. La corrida cambiaria fue incontenible. El PO señaló que “la devaluación de José A. Martínez de Hoz, es el inicio del fin de la dictadura militar”.
A la llegada de Alfonsín señalamos los límites de su política. Durante el levantamiento militar carapintada, Alfonsín dio el “Felices Pascuas y la casa está en orden”. En Plaza de Mayo durante la concentración de 11:00 a 18:00 repartimos tres volantes, el último fue a las 16:00
cuando Alfonsín fue a Campo de Mayo a reunirse con los represores y se titulaba: “El gobierno capituló”, y así fue. Otro acierto fue cuando el ministro Pugliese dijo que a los acreedores externos “les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”. Por nuestra propaganda llevaron detenido a la mayoría de la dirección del PO por indicar, mediante volantes, que no había que ir a saquear supermercados sino movilizarse a la Rosada, ya que allí estaban los responsables. 
  Con Menem señalamos que “quién vota a Menem vota a Alsogaray”. Y pegatinamos afiches diciendo: “La casa rosada no cambia de dueño”, subrayando que el imperialismo no abandonaba la teta del estado sometido. En las elecciones de término medio levantamos la consigna: “No paguemos la deuda externa, que el Citibank vaya a laburar”. Hicimos la campaña contra la estafa de la jubilación privada con afiches, folleto y volantes, en la calle y en puertas de fábricas y empresas, donde los vendedores “de la privada” se encontraban con debates que no podían contestar por la cantidad de datos e información que habíamos diseminado consecuentemente en todos los centros políticos. Con el Plan de la convertibilidad levantamos la consigna fuera Menem Cavallo. 
     Al ganar el Frepaso anticipamos que “la Alianza es la perpetuidad menemista”. A la caída De la Rua/Cavallo acumulábamos una cantidad de aciertos políticos que nos dotaron de una base social importante. Luego por nuestros análisis y sin esperar “100 días”, denunciamos los límites de los gobiernos de NK, CFK y, al agotamiento de Macri, entendimos que había que propagandizar: “Fuera Macri, Asamblea Constituyente”, para no extender la miseria social e impedir el  retorno del PJ/K. El aparato del PO reclamó “que Macri termine su mandato”. 
     En diciembre de 2016 un sector del Comité Central del PO intentó cambiar nuestro histórico análisis de la Revolución Cubana. El debate allanó clarificar donde la mayoría de la actual dirección del PO O (oficial) retrocedió en chancletas honrando al estalinismo caribeño y deliró que a esa revolución la había encabezado la clase obrera. Siempre sostuvimos: “Fue la pequeña burguesía universitaria” que sometida al PCUS sepultó toda potencialidad. 
    Jorge Altamira en junio de 2018 escribió una serie de conclusiones en la revista En Defensa del Marxismo, en su N°51 tituladas: Panorama Mundial. Allí subrayó un proceso  en ascenso donde las iniciativas políticas cambiaban de mano de la burguesía a sectores de izquierda no capitalistas y señaló posibles luchas obreras, huelgas, rebeliones y hasta revoluciones, porque el fracaso de gobiernos derechistas (Trump, Bolsonaro, Putin, etc.) conducían a la crisis internacional, donde esos líderes y sus regímenes habían derivado en un bonapartismo o semi, con lo que la instancia fascista quedaba de lado. En América Latina, señalaba Altamira, la descomposición de los regímenes sociales y políticos. “En Argentina, la inviabilidad del macrismo plantearía la alternativa de una coalición del macrismo y el peronismo. Una coalición entre el PJ y los K y éste podría aceptar ser segundo violín” tal cual pasa hoy. Desde Junio Ramal, Altamira y otros, minoría en el CC, plantearon a la dirección la consigna: “Abajo los gobiernos capitalistas, asamblea constituyente libre y soberana, gobierno de trabajadores”. Esto fue respondido por el PO (O) oficial con groseras vulgaridades a fines de octubre, en plena explosión de la revolución chilena iniciada el 18 con Asambleas Populares, la juventud “de primera línea” combatiendo en las calles contra la represión, ollas comunes, comisiones de cesantes, etc. Hoy la revolución en Chile sigue su desarrollo. Antes se produjeron procesos de luchas en países como Haití, etcétera, desmintiendo a un aparato que intenta congelar las luchas en provecho propio.   
En agosto de 2018 Gabriel Solano -nombrado por Servini de Cubría “presidente” de un Partido Obrero que nunca tuvo presidente- señaló que “la clase obrera entró en reflujo”. Mientras 50.000 se movilizan en Astillero Rio Santiago, otros en Córdoba, en Rosario y en todas las movilizaciones docentes se coreaba “fuera Vidal”, la dirección mayoritaria del PO (o) pretendía que los reclamos obreros no se expresaran en la yeca y pasaran por el embudo chico del Congreso preparándose para ir a elecciones en 2019.  
    El “enfrentamiento” dentro del PO se da en torno a dos caracterizaciones diferenciadas de la etapa, el programa y las iniciativas. Una defiende la génesis de acumulación histórica y sus principios y otra ya aplica el baquetazo revisionista, votando presupuestos y leyes de la patronal nacional e internacional. El aparato ha llegado hasta acá expulsando a 1200 compañeros y censurando a líderes históricos.
La conquista de la personería no es otro Partido sino reforzar el derecho de Tendencia y la democracia obrera.
Sumá tu adhesión a la legalidad del PO Tendencia.
   
       (*) Del PO Tendencia