Los días –o noches- cuando se juega un partido en el estadio Néstor Diaz Perez, el vecindario cumple riguroso toque de queda, antes, durante y después del encuentro. Las calles, en diez cuadras a la redonda, se llenan de indeseables y la presencia policial es nula de toda nulidad. Y de los chorros no se salva nadie: ni los vecinos, ni los automovilistas, ni los hinchas, sean visitantes o locales.
Vaya un ejemplo: Lautaro el "Laucha" Acosta (foto) es el ídolo máximo del Granate. Salía el jueves por la noche de la Fortaleza, regocijado por el triunfo de su Lanús sobre Flamango, cuando en su auto, en Las Piedras y Ferré, fue víctima de un asalto tipo piraña, por un grupo de al menos cinco sujetos que le arrojaban piedras y una par de vecinos juran que escucharon tiros. Por suerte Acosta aceleró y no fue alcanzado por ningún objeto contundente.
Y la benemérita AFA sigue organizando partidos que finalizan después de medianoche. Teléfono para Nicolás Russo, que además de presidente del Grana, es presidente del Concejo Deliberante de Lanús.





























