sábado, 4 de abril de 2026

“Ni vivir a costa de nuestro pueblo ni enriquecernos en la función pública”

por Victor De Gennaro*

A mis compañeros de  UP–Buenos Aires. Compañeras y compañeros: Vengo con el deseo de compartir la reafirmación y la esperanza que se fortalecieron en mí a partir de los dos últimos acontecimientos populares que marcaron el compromiso de nuestra clase y de nuestro pueblo por disputar el futuro. El primero fue el paro nacional del 19 de febrero, contra la consolidación de una reforma laboral que comenzó hace ya 50 años, a sangre y fuego, y que siempre intenta seguir avanzando. Fueron millones los y las que pararon: trabajadores y trabajadoras que, cada cual con su criterio, se apropiaron de la convocatoria para mostrarse y mostrarnos que todavía hay una clase que quiere tener voz y decisión acerca de su futuro. Aun sabiendo que ese paro, por haber llegado tarde debido al contubernio de la CGT con la corporación empresarial y partidaria, no iba a modificar la decisión de aprobar esa ley. Cabe destacar que ese paro ni siquiera hubiera existido sin el trabajo esforzado, durante meses, de las dos CTA, del nuevo centro de unidad construido desde el Fresu, la UTEP y otras organizaciones de trabajadores que marcan un tiempo nuevo en el plano de las representaciones sindicales. 

El otro hecho es lo impresionante, maravilloso y esperanzador que fueron las movilizaciones del 24 de marzo en todo el país y, en particular, en Plaza de Mayo: algo inconmensurable. Como así también todas las actividades que, durante los días previos y posteriores, se realizaron en cada casa, en cada barrio, escuela, club o entidad social de cualquier tipo, recuperando la memoria para decir que fue genocidio, que son 30.000 y que digan dónde están. Con orgullo de pertenecer a un pueblo que puso, a nivel nacional e internacional, en el banquillo de los acusados a los supuestos vencedores, hoy condenados por la justicia. En síntesis, un pueblo que está por encima de la crisis de representación y de alternativas con la que cabalgamos los sectores dirigenciales de nuestra sociedad. Por eso amerita que,

desde esta certeza y convicción, emprendamos la tarea de encontrar una salida a la situación que sentimos con angustia solidaria por el dolor de nuestra comunidad, ante la derrota electoral del último octubre, que nos hizo conscientes de que hemos tocado fondo. Y hay algo que no se quiere verbalizar: es más probable que en 2027 se pierda el gobierno de la provincia de Buenos Aires antes de que haya, a nivel nacional, un gobierno popular. Como Unidad Popular de la provincia de Buenos Aires, formamos parte de una política frentista que arrancó con unidad y democracia interna en 2019, como Frente de Todos; que debió cambiar su nombre en 2023, ante su fracaso, por Unión por la Patria; y que volvió a 

cambiarse en 2025 por Fuerza Patria. Pero no alcanzó para ocultar la derrota nacional. Lamentablemente, en el marco de decisiones que se tomaron sin participación de los distintos sectores, asistimos primero a un triunfo importante en septiembre en nuestra provincia. También llegó la proscripción y detención de la compañera Cristina Fernández, en un juicio carente de sustento y fraguado para impedir que su triunfo arrollador como candidata a senadora por la Tercera Sección Electoral la proyectara hacia la construcción de una alternativa nacional para 2027. Por eso, la realidad de octubre nos dejó en claro que tocamos fondo. Llegamos sin PASO, con internas descarnadas y sin resolución, que no se resuelven entre tres personas en una pieza. Hoy el PJ, siendo el partido más grande del frente que constituimos en nuestra provincia, ha unificado su personería. El presidente del partido es Axel Kicillof, y el presidente de su Congreso es Máximo Kirchner. Y, por supuesto, nosotros respetamos las decisiones de esa y de otras fuerzas partidarias. 

Como Unidad Popular, también debemos unificar personería. Y para ello debemos interpelarnos en el camino de las asambleas necesarias para discutir qué UP queremos y necesitamos construir para la próxima década, y en especial hacia las elecciones de 2027. No somos subsidiarios de ninguna otra fuerza partidaria, ni dependemos de ningún grupo empresarial, sindical, religioso o social. Nacimos como instrumento electoral para ponerlo al servicio de quienes se animen a participar electoralmente y recuperar las instituciones del Estado, democratizarlas y llenarlas de políticas públicas populares. No somos una coordinadora de candidatos que busca perpetuarse para vivir a costa de nuestro pueblo o enriquecerse en la función pública. Por eso, más que nunca, nuestro aporte debe profundizarse: realizar asambleas distritales, regionales y, por último, el plenario de nuestra militancia, plasmando nuestro ideario. Y en ese marco de movilización de nuestras conciencias, y ampliando nuestra fuerza con una campaña de afiliación, elegir antes de fin de año a nuestro secretariado y congreso provincial para aportar, con fuerza propia, identidad y autonomía, a la construcción de un nuevo frente electoral que no solo cambie de nombre, sino también de esencia. 

Un frente democrático, defensor de las PASO y de internas para elegir candidatos, con puntos de un programa transformador y con fuerza organizada para sostenerlo; que impida que vuelva a ocurrir lo que nos pasó en 2019, cuando, sin esas condiciones, nos impusieron a un ignoto ministro de Economía procedente de los Estados Unidos, que terminó allanando el camino —con la complicidad de la corporación partidaria, salvo honrosas excepciones— para firmar un nuevo acuerdo con el FMI. Tenemos que construir poder popular, y ese poder está en la militancia comprometida con el debate cultural imprescindible para vislumbrar una alternativa.  Sí, una alternativa a tono con el espíritu y el mensaje de nuestro pueblo, señalado al principio, que alcance a construir un gobierno encaminado hacia una sociedad soberana en lo económico, en lo político y en lo cultural, con un pueblo feliz.

  (*) Concejal del FPL-UP