miércoles, 4 de octubre de 2017

Tanto lío

por Marcelo Calvente 

marcelocalvente@gmail.com


Con la cabeza metida en el choque con River se me dio por repasar la final por la Supercopa que le ganamos en La Plata. Mucho no pude avanzar: a los 6:00 minutos de la etapa inicial encontré dos joyitas: la primera es un tiro libre a favor de Lanús a 28 metros de la valla riverplatense, una pelota algunos pasos sesgada hacia la izquierda. Barrera de tres hombres plantada un metro adentro del área de River, área además habitada por otros seis futbolistas que van a intentar defender, pese a que sólo tres granates ponen sus pies en ella. Jugada preparada.
Me pongo a observar con más atención la secuencia. Vuelvo a atrás una y otra vez para registrarlo todo. Delante de la pelota, de espaldas al arco, está Firulete. De izquierda a derecha, en semicírculo, se alinean Román, Herrera -dos derechos-, los sigue Maxi perfilado para su zurda y cierra el Laucha. Lautaro le sugiere la jugada a Maxi, y deciden hacerla. Sin demasiado espamento y en voz baja, mientras Delfino lucha con la barrera, deciden quién hará qué y en qué orden. Lanús ocupa
la mitad de los jugadores de campo en la maniobra de distracción, los jugadores de River que sobran en el área, nerviosos, se ven venir algo y no saben qué. Suena el silbato.
Pasa Román rumbo al punto penal a confundir dos marcas libres, pasa Lautaro en diagonal hacia la izquierda llevándose la atención otro defensor que estaba suelto, Firulete se cruza hacia el eje de la cancha y se pone de frente al arco para abortar un hipotética salida de contra. Herrera retrocede y va a cubrir la espalda de Gómez,quien como si tal cosa, llega libre de marca al semicírculo libre de marca. Maxi le va a pegar. No vuela ni una mosca. Pelota en el aire. 
El Pepe busca anticipar a su marca rumbo al primer palo. Braghieri y Aguirre, los otros dos que estaban en el área, se mueven en un mismo sentido y arremeten contra sus marcadores cuerpo a cuerpo con la clara intención de sacarlos del lugar, es decir: no van a cabecear. No señor, vale la pena volver a verlo. Parecen dos patovicas de Discoteca sacando a dos bailarines de la pista rumbo a la calle Como el Negro Gómez, que ya está en aire en busca del envío de Maxi, los tres estaban claramente involucrados en la maniobra.
   De haber acertado el capitán, cosa que suele pasar a menudo, hubiese sido una obra maestra del fútbol moderno. De haber colocado el balón en la cabeza de Gómez, que quedó cara a cara con el arquero, Lanús habría convertido un gol por medio de una jugada preparada en la que se involucraron los diez hombres de campo, todos con roles bien definidos, nada librado al azar, y nada menos que en una final. Una joyita del fútbol moderno que no pudo ser.
Lo comento, y un amigo me recomienda volver a observar una jugada calcada realizada contra Boca por la Supercopa 2016:Lanús marcó primero con pelota parada: centro de Maxi peinado al primer palo por Braghieri, aparición de Román empujándola en el segundo palo. Poco después, la jugada mencionada, que aunque varios intérpretes cambiaron de papelfue básicamente igual, que terminó en gol de Gómez y que nunca se supo el motivo porqué el que fue anulada por Darío Herrera.Tévez lo empató en el inicio del segundo tiempo, pronto Lanús volvió a desnivelar con el mismo método: Ésta vez Maxi amagó el remate franco de zurda pero lo ejecutó Silva de derecha, cambiando la ruta aérea, y en el segundo palo, sin marca, Braghieri fusiló a Sara. En seguida, Tévez lo volvió a empatar, por segunda vez Monetti no responde con acierto. Se definió por tiros desde el punto del penal.Sara le ataja a Pasquini y a Braghieri dos penales muy bien pateados. Monetti no logró contener ninguno.Al ver de nuevo el partido cobra mayor dimensión la figura de Esteban Andrada, que por entonces no había vuelto al club, y que hoy es una las principales figuras del equipo. 
Y de cierre, una joyita del periodismo: después de haber sostenido la expectativa durante el largo rato de preparación de la maniobra relatada al principio de ésta nota, decepcionado por el magro resultado de la ejecución de Maxi, el relator Sebastián Vignolo resumió con fastidio: “¡Para qué tanto lío..!”.