por Lisandro Martinez*
La extrema derecha considera que hay ideas que no admiten discusión ni refutación alguna: simplemente deben ser exorcizadas. Javier Milei decidió que las ideas de Marx pertenecen a esa especie. En su discurso del 20/4/2026, Milei en la Universidad Bar-Ilan, en Israel, presentó al capitalismo como “la divina maquinaria del paraíso” y dijo sobre el marxismo: “Se autodeclara como una teoría satánica. Marx era satanista”.
En septiembre de 1945, Franco les habló a los asesores religiosos de la Sección Femenina del movimiento franquista, de las maquinaciones satánicas del enemigo. El generalísimo llenó su jarra loca oscurantista con una constelación donde masonería, anti-España y marxismo solían mezclarse en el mismo pantano metafísico. En 1980 Ronald Reagan llamó a la Unión Soviética El imperio del mal. Richard Wurmbrand, rescatado por Milei en Israel, publicó en 1986 un libro con título provocador: Marx y Satán. En su “investigación”, el pastor evangélico anticomunista perseguido y encarcelado por el régimen rumano, sostiene que Marx no fue sólo un ateo o un crítico de la religión, sino alguien marcado por una rebelión espiritual profunda contra dios. Con “argumentos” similares, el politólogo conservador Paul Kengor quien recicló la
operación en 2020 con el libro El Diablo y Karl Marx, asegura que los poemas juveniles del autor de El Capital evidencian una fascinación persistente por la imaginería demoníaca. Antes de
referirnos a lo que sucedió en la escuela ORT en CABA vamos
a señalar que el patrimonio de Javier Milei subió
en 2026 un 43% más y el de Karina Milei creció el 210%, ambos funcionarios de
primera línea, uno elegido por el voto y la otra impuesta por dinastía. Según
las declaraciones juradas de los hermanos Milei ante la Oficina Anticorrupción,
Javier declaró más de $295.000.000 en 2025, unos $89.000.000 más que en 2024.
Mientras Karina tuvo un salto mayor: su patrimonio pasó de $11.000.000 a más de
$35.000.000.
El jueves 27/8/2026, Javier Milei
dio un discurso de 40’ ante alumnos de 4° y 5° (entre 16 y 18 años) de la
Escuela ORT, en el marco de los festejos de los 90 años de la
institución. La convocatoria anunciaba una charla sobre "Ética e
inteligencia artificial". Milei incapaz de decir algo sobre IA, sólo la
mencionó y aprovechó para leer el prólogo de su próximo libro, La moral como
política de Estado, un título muy contradictorio cuando es sabido que el
capitalismo es un régimen de brutalidad, violación a todos los derechos y
explotación sin límites de los trabajadores. El libelo fue escrito bajo la
supervisión de Alberto Benegas Lynch (h) y está muy alejado de los temas
científicos. En su exposición se atrevió a calificar a Karl Marx de
"satanista" afirmando sin empacho que "el capitalismo es el
sistema que dios preparó" y aprovechó para proponer a los estudiantes que
abuchearan al periodismo. No es la primera vez que Milei convierte un acto
escolar en una agitación fascista, ya lo hizo en marzo de 2024 en el Instituto
Cardenal Copello, donde él mismo había cursado el secundario; ahora haciendo
gala de su formación religiosa se atrevió a descalificar a uno de los más
acreditados divulgadores del socialismo científico. La ORT es una de las escuelas más grandes y prestigiosas de la colectividad
judía argentina. A pesar del rechazo a que hablara Milei, manifestado con
antelación por parte de sus autoridades académicas, el presidente de la DAIA,
el ´libertario´ Mauro Berenstein, gestionó la visita de Milei a la escuela. Cuatro días antes de la visita, Adrián
Moscovich -director ejecutivo de ORT Argentina durante 20 años- publicó una
columna en Infobae donde, sin nombrarlo, advertía a Milei: "Le suplicamos
respeto a los que piensan distinto, sean periodistas, economistas, gobernadores
o presidentes de otro país" (Infobae, 23/08/2026). Moscovich, quien dijo
haber votado a Milei, remarcó que los hijos de la comunidad "no son parte
de un stock" a los que se manipula” a voluntad. Milei fue denunciado por
miembros de la comunidad judía de abuso de autoridad,
adoctrinamiento a menores y violación a la ley antidiscriminatoria.
Desde que asumió,
Milei viajó tres veces a Israel y se autodefine como el "presidente más
sionista del mundo" sin que haya pedido autorización a los millones de
argentinos que lo votaron. Firmó con Netanyahu un pacto que busca copiar “los
Acuerdos de Abraham”, establecidos entre Israel/Trump: 1. profundizar la
subordinación de los gobiernos latinoamericanos al Estado israelí. 2. Dio apoyo
incondicional al genocidio en Gaza, haciendo caso omiso a las advertencias para
moderarse, 3. Por el contrario, considera fortalecido el apoyo de la
colectividad judía a su postura. Por la presencia del presidente en
la escuela ORT, se dispuso un operativo extraordinario: calles cortadas, perros
antibombas, francotiradores en los techos y no hubo prensa acreditada. El aviso
a las familias se hizo con apenas 24 horas de anticipación, todo diseñado para
evitar sorpresas. Aun así, hubo abucheos de vecinos y, dentro de la escuela,
una porción importante de alumnos manifestaron y protestaron por la presencia
del presidente. Ex alumnos, docentes, trabajadores y familias hicieron circular
una carta de rechazo señalando: "Una persona que difunde y defiende
discursos de odio no puede de ninguna manera utilizar un espacio educativo para
hacerlo" (La Política Online, 27/08).
En la ORT
Milei creyó tener una audiencia cautiva, pero fue recibido por pibas
con pañuelos verdes y pibes con pronunciamientos de rechazo. Su
presencia puso de manifiesto no sólo la opinión dividida que recorre la
colectividad judía, sino también una crisis en la propia DAIA. Su
vicepresidente, Gabriel Salem, intentó blindar a la organización sionista:
"Ni la comunidad, ni la DAIA, ni la ORT se posicionan políticamente",
dijo tras el escándalo (La
Nación 28/08/2026). Puertas adentro, la conducción de la DAIA discute el
"papelón" y le pasa factura a
Berenstein, a quien acusan de un fuerte interés por ser funcionario del
Gobierno de LLA.
La visita de Javier Milei a la Escuela ORT reavivó
la discusión sobre el adoctrinamiento
político en los colegios, una transgresión que los
derechista de LLA denunciaban cuando la cometían los K. En 40 minutos, el presidente
dio un discurso cargado de retórica proselitista, en el que intentó
contrabandear una conexión natural entre sus ideas económicas y políticas con
la “ley de dios” un verdadero desorden mental que deberán revisar los
especialistas. Milei con su conocida brutalidad acusó a sus
adversarios de “políticos sucios” y dijo “que carecen de estatura moral”. Sobre
el periodismo señaló que quienes ejercen esa profesión son ladrones. Dio un
espaldarazo al marxismo que según él rivaliza contra su administración. Milei
se presentó a sí mismo como “un líder que actúa siguiendo los principios
divinos”, dato que con su enfermedad ha recrudecido. Esbozó un manifiesto contra el marxismo, como si esa
ideología fuera la que rivaliza contra su administración. Y se presentó como un
líder que actúa siguiendo principios divinos. “Yo lo entendí y por eso gobierno como gobierno”, dijo, casi al
final de su presentación pretendiendo que una luz divina lo iluminara.
Milei, cazador de brujas como en Salem
El
repetidor Milei ha intensificado su retórica contra “el comunismo”, al punto de
calificar explícitamente al marxismo como una "teoría satánica". Durante un discurso frente a
estudiantes de secundaria citó escritos de juventud de Karl
Marx y basó su postura en el libro "Marx y Satanás", argumentando que el socialismo científico no es un simple error
económico, sino un sistema destructivo diseñado para "reemplazar a dios
por el estado". Una posición delirante producto del simplismo de
entendederas y el oscurantismo medieval que envuelve la mente de Milei y exige
un peritaje urgente. Analistas políticos y medios de oposición señalan que esta
fijación de Milei, forma parte de una narrativa recurrente donde el mandatario
vuelve una y otra vez a "fantasmas ideológicos" para
justificar el fuerte ajuste socioeconómico que descarga su política de hambre y
miseria sobre los trabajadores de
Argentina.
La narrativa del "Complot marxista"
y la paranoia política que envuelve a los habitantes del palacio de gobierno
necesitan una consulta de salud mental de urgencia. El uso de enemigos
doctrinales ha sido central en la construcción delirante del discurso del
presidente.
Desde su campaña presidencial, Milei se define como un promotor de la teoría
conspiranoica del "marxismo cultural", alegando
que el socialismo busca infiltrarse en Occidente a través de la educación, el
feminismo y las agendas de diversidad.
Fantasmas y conspiraciones: Periodistas críticos y opositores señalan
que la Casa Rosada funciona bajo un método de sospechas cruzadas y
"paranoia". El mandatario ha interpretado el rechazo a sus reformas
parlamentarias, las protestas sindicales e incluso el cierre de empresas
privadas como complots organizados por la izquierda troztquista en su contra.
Misticismo versus realidad: Mientras Milei defiende que la abundancia
llegará mediante un "orden divino" y principios libertarios,
referentes de la izquierda local denuncian que estas declaraciones sobre
"Satán e infiernos" buscan demonizar a quienes rechazan en las calles
las reformas laborales y la caída del poder adquisitivo.
(*) De
Política Obrera

