lunes, 2 de noviembre de 2026

Derrota de Trump, Bolsonaro, Milei y los capitalistas


por Lisandro Martinez

Lula ganó mientras Milei aportaba muchísimos U$S a Flavio Bolsonaro

 

       El triunfo de Lula da Silva en el balotaje de Brasil desató una lluvia de memes contra Milei, un personaje patético que preside argentina, aportante de muchísimo dinero para la fuga de Flavio Bolsonaro desde Puerto Iguazú. 

Lágrimas de Fachos y pañales sucios

       Las redes sociales explotaron el domingo 25/10 al conocerse la derrota derechista en Brasil dando a conocer la derrota del fachismo en el gran país del sur. El triunfo del PT en Brasil se hizo sobre los hombros de la clase obrera carioca en 2da vuelta electoral, algunos creían que ganaría el hijo del convicto Jair Bolsonaro. Nadie esperó instrucciones durante el discurso de Lula para salir a manifestarse. Con el Tribunal Superior Electoral confirmando una diferencia de casi 4 puntos (3,52%) contra el 48,24% del derechista Flavio, las redes se llenaron de montajes, dibujos, imágenes, clips reales y otros elaborados con IA, que apuntaron al mismo objetivo: El Gobierno argentino invirtió millonarios recursos avalando al candidato de la explotación obrera que llegó 2°. Javier Milei reaccionó ante los resultados de la primera vuelta electoral, donde el senador Flavio Bolsonaro se impuso momentáneamente frente al presidente Lula da Silva. El mensaje desaforado del presidente argentino en X decía textual: “Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas. Zurdos empobrecedores córranse del medio que estamos

intentando darle brillo al continente. MAGA!”   Esa misma noche, Lula avisó que lo iba a dar vuelta en la “prórroga”, convirtiéndose en un obrero “adivinador del futuro”. Veintiún días después, el ‘zurdo comunista’ obtuvo su 4° mandato.

 Milei se adelantó a festejar

      Milei viajó en julio a San Pablo para el lanzamiento de Flavio Bolsonaro, allí trató a Lula de “ladrón y presidiario” y repitió el insulto en redes a comienzos de octubre. En los posteos posteriores a la primera vuelta invitó a los “zurdos” a correrse del medio y cerró con un ¡MAGA! Esa infeliz verborragia del atropello patotero, dio lugar a memes escritos en consonancia.  Varios funcionarios cariocas y porteños engolosinados por los patrones se comieron una goleada. Pablo Quirno, canciller y ultra mileista, no escuchó las recomendaciones diplomáticas y se zambulló en la elección brasileña concluyendo que Lula no se atrevería a enfrentar a Flavio Bolsonaro en el balotaje; no sólo lo enfrentó sino que además le ganó.A Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, felicitador de su “querido amigo” Flavio Bolsonaro tras la primera vuelta, su memoria le jugó una mala pasada ya que en 2015 Lula viajó a la Argentina para apoyar su campaña, cuando Scioli lucia su falso disfraz de “compromiso con el campo popular”.

  Las encuestas (campañas para los candidatos enemigos del pueblo) quedaron desnudas frente al pueblo: Datafolha y Quaest, 2 encuestadoras de Brasil le daban hasta el sábado a la noche a Flavio Bolsonaro el 51% contra el 49% de Lula.

 

El golpe arrollador que significó el triunfo apabullante de la izquierda en las elecciones en Brasil  estuvo dado porque Lula le sacó una ventaja de 4.000.000 de votos a Bolsonaro, así Milei no tuvo chances de comentar ni pronosticar ni el tiempo. La derecha quedó magullada con un bajón moral categórico aplicado por el proletariado que se sirvió de las elecciones. Es un fuerte golpe a las zonas blandas de Milei a quien el resultado lo pulverizó. Milei se jugó como ariete de la derecha facistoide mundial, mientras Trump y Marco Rubio pretendían instaurar en el gobierno brasileño al delincuente investigado por la justicia carioca, Flavio Bolsonaro. Los resultados también golpearon internacionalmente a la derecha, por ejemplo al genocida Netanyahu, que apoyó abiertamente a Bolsonaro. Las proyecciones indican que el bloque de Netanyahu obtendría 53 escaños, una caída respecto a la coalición de 68 escaños que lideró en la Knesset (órgano unicameral que ostenta el poder legislativo del Estado de Israel) saliente. Se prevé que el bloque de la oposición obtenga 48 escaños y que los partidos árabes consigan un récord de 19 escaños (CNNespanol28/10/2026).

 Lula en 3 semanas aumentó más de 10.000.000 de votos, ganó en Minas Geraes, donde había perdido en primera vuelta y ganó muchos votos en San Pablo y Río de Janeiro que son bastiones de la derecha.  ¿Cómo se produjo este cambio? En primer lugar fue fundamental la reacción, en gran parte espontánea, de la juventud y particularmente en la franja estudiantil universitaria. 48 horas después de la primera vuelta la universidad fluminense de Río de Janeiro se volcó con decenas de miles de pibes a las calles en manifestación contra Bolsonaro. Esto se extendió por todas las universidades brasileñas, contagiando a masas trabajadoras y populares. También fue fundamental la movilización que se acrecentó ante las versiones de que la derecha iba a abstenerse o a votar en contra de la ley que derogaba el régimen laboral súper explotador del 6x1 (jornada semanal de 44 horas de trabajo de lunes a sábados). En las masivas movilizaciones populares se coreaba imponer el reemplazo del 6x1 por un nuevo régimen de 5x2 (4 horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, con 5 días de trabajo y 2 de descanso). La fuerza de la movilización obligó a los Senadores a votar afirmativamente y a coquetear con los reclamos populares.

  La derecha se complotó para tratar de impedir la derrota de Flavio Bolsonaro. No solo con las amenazas y medidas de Trump y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, sino realizando un trabajo de sabotaje tecnológico contra las redes que defendían la candidatura de Lula. Como se declaró que el transporte en la jornada electoral iba a ser gratuito, las patronales se complotaron para sacar unidades de servicio en los estados y distritos donde se caracterizaba que se movilizarían masas de trabajadores y explotados para votar contra Bolsonaro (Bahía, Recife, ciertas zonas de San Pablo). El escándalo fue tan grande que obligó a las autoridades a prorrogar 2 hs. la jornada de votación para que pudieran acudir aquellos que no encontraban transporte. Maniobras y amenazas no lograron amedrentar la movilización popular. A pesar que el escrutinio ya está cerrado, Bolsonaro no ha reconocido su derrota (por supuesto Milei y Trump tampoco). Alerta: cualquier intento de desconocer el resultado electoral que derrotó a Bolsonaro debe ser respondido en forma inmediata con la movilización y la huelga general. El panorama político es complicado. La derecha ha obtenido mayorías en gobernaciones y parlamentos. Flavio Bolsonaro alentó un posible golpe de estado en Brasil: "Estoy dispuesto a asumir antes del 2030". El senador y ex candidato presidencial habló desde EEUU, adonde se fugó tras huir de la Justicia brasileña.  

  La fórmula de Lula y Alckmin ha declarado que prepara medidas para contener el déficit fiscal, que se sustenta en un 90% en el pago de la deuda pública usuraria, pero que se pretende salga de una disminución de los gastos sociales (salud, educación, etc.) y del bolsillo de trabajadores, con la aplicación de nuevos planes de “ajuste”. Por eso la tarea es organizarse en forma independiente y reclamar en sindicatos y centrales obreras y de masas la realización de asambleas y plenarios para votar pliegos de reclamos. Hay que aprender de esta movilización de masas. Los trabajadores debemos organizarnos en forma independiente para reclamar la derogación de las leyes de reforma laboral y previsional, el trabajo en negro y tercerizado y la necesidad de que salarios y jubilaciones superen y se recuperen ante la inflación de alimentos y tarifas. Lula le ganó a la derecha y abre una nueva etapa para Brasil y América Latina. Contra los pronósticos, Lula volvió a hacer historia y derrotó a Flavio Bolsonaro. Su triunfo renueva las expectativas de los sectores progresistas y marca un límite al avance de la derecha en la región. La victoria no sólo le garantiza un cuarto mandato no consecutivo, sino que también expresa la persistencia de un proyecto político que, desde sus raíces en el movimiento obrero, convirtió la lucha contra el hambre y la desigualdad en una de sus principales banderas. Millones de brasileños volvieron a respaldar la continuidad de ese horizonte.

       El triunfo de Lula tiene una dimensión que excede las urnas. Su trayectoria política está ligada a las luchas sindicales y a la construcción de una alternativa popular frente a las desigualdades históricas de Brasil. Durante sus gobiernos, iniciativas de transferencia de ingresos y políticas de inclusión social ocuparon un lugar central en la agenda pública. Su reelección abre la posibilidad de seguir en ese camino, aunque las expectativas deberán enfrentarse a una oposición con peso institucional y a las dificultades económicas que atraviesan amplios sectores de la población.

       Para América Latina, la victoria también tiene un significado político. Brasil, por su peso económico y demográfico, ocupa un lugar decisivo en cualquier proyecto de integración regional. La continuidad de Lula mantiene en escena una perspectiva que reivindica la cooperación entre países, la autonomía frente a las grandes potencias y el papel del Estado en la promoción del desarrollo. Lula ganó, pero la disputa por el Brasil que viene —y por la América Latina que se quiere construir— continúa.  En Argentina usemos esta lucha contra la derecha mileo-bolsonarista-trumpista para organizar la movilización de los trabajadores por sus salarios y contra la reforma laboral y de los estudiantes por presupuesto educativo. Plan de lucha y huelga general. ¡Fuera Milei!

    (*) De Política Obrera