por Lisandro Martínez*
La pelota para quienes vivimos en Argentina es la primera novia de la que nos enamoramos perdidamente y para siempre. Pasaron muchos delincuentes por la AFA y los gloriosos clubes de fútbol para convertir a este bello juego de habilidad, destreza e ingenio en esta porquería donde priva el comercio de carne humana, la trata de personas coronada con el blanqueo del dinero y las cuentas offshore. En el gobierno de Macri son muy pocos los funcionarios que pueden demostrar que no se han enriquecido indebidamente a costa del Estado y la mayoría está involucrado con cuentas offshore y negocios de dudosa procedencia y casi todos están relacionados con el fútbol, no por amor a la pelota sino por negocios contantes y sonantes y en esta nómina no solo juegan los infla globos amarillos, Horacio Larreta; Víctor Daniel Amoroso (CD Racing) capanga del Sindicato Internacional de trabajadores de Juegos de Azar y legislador del Pro; Rafael Magnanini del Pro, responsable del Procrear (CD Racing) y socio del Caballo Suarez en la explotación del Casino Flotante.
En Boca: Christian Gribaudo del massismo, presidente del Instituto de Previsión Social de la PBA CD y ex diputado de la Nación. En la CD, Gustavo Ferrari, ministro de justicia de la PBA fue seguidor furioso de De Narváez y asesor de Scioli hasta el 2014, su ministerio fue denunciado en 2016 por una licitación escandalosa de sistemas de video conferencias de $27 millones. Darío Richarte uno de los truchos que quiso meter como juez Macri a la hora de liberar genocidas, es de la CD de Boca. Angelicci tiene el galardón que presidiendo a los xeneises fueron tan turbios sus manejos de los arbitrajes que logró imponer en todas las canchas de fútbol, en el básquet y ahora en los recitales el hit del año que rememora el natalicio de Macri y a su señora madre.
En la CD de River está el secretario de Seguridad de la Nación Eugenio Burzaco, represor de los sin techo en el Parque Indoamericano, funcional a Patricia Bulrrich y Nocetti a la hora















