por Omar Dalponte*
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Octava nota
Caminando unidos los triunfos electorales y los éxitos en la acción de gobierno estarán asegurados. Las divisiones, el desparramo, que cada quien prefiera recluirse en una parcela antes que compartir un territorio común para lograr la felicidad general, en la práctica política como en tantas otras actividades, conducen inevitablemente al fracaso. Hoy el peronismo, principalmente el peronismo lanusense, si quiere recuperar protagonismo tiene la obligación de hallar comunes denominadores, marchar en unidad para su crecimiento, producir un salto de calidad y optimizar su funcionamiento. Siempre debemos tener presente la importancia del Partido Justicialista. En el orden nacional, como institución de la Constitución Nacional, somos la expresión política más importantes de la Argentina. También una de las organizaciones políticas de mayor envergadura de América Latina. Hoy, a esta altura del siglo XXI muchas cosas han cambiado en el peronismo. Después de tantos momentos gloriosos y de muchas etapas difíciles tenemos la responsabilidad de gobernar en medio de una situación drámática, y para colmo, la necesidad de lidiar con una oposición rabiosa decidida a utilizar todos los medios a su alcance para derrocarnos. Esto nos exige firmeza, actuar con inteligencia, dejar de lado intereses personales o de grupo, unirnos, lograr una síntesis entre las viejas y nuevas generaciones de peronistas para, a partir del PJ, reconstituir el


















