domingo, 15 de marzo de 2020

Crisis y oportunidad

por Lisandro Martínez*

Las crisis económicas del capitalismo se producen regularmente y muestran ciclos de expansión y luego de contracción. Es un clásico que los estudiosos exponen el proceso con una bandita elástica y utilizando el índice y el pulgar explican el fenómeno verbalmente y al compás de la elasticidad señalan que el capitalismo está condenado a cumplir sus ciclos de “expansión… y contracción”. Las crisis implican cambios positivos o negativos que están sujetos a evolución y cuando implican a sociedades enteras está contemplada la revolución social.
   Marx y Engels analizaron que la producción capitalista –entonces en revolución permanente- producía trastornos sociales, incertidumbres y agitación permanente. Marx mostró que los modos de producción esclavista, feudal y capitalista, producen luchas entre explotadores y explotados. Esas pugnas se derivan de los métodos de producción y del resultado de la distribución de bienes. Con estas conclusiones y el monumental estudio del funcionamiento de la sociedad, en El capital, los marxistas anticiparon las quiebras económicas, luchas y revoluciones. Cuando en 1845 hubo recesión en Francia por malas cosechas, estuvieron planteadas a futuro las jornadas de agitación con la burguesía como protagonista del levantamiento revolucionario sucedido en 1848.
   Los ciclos explican largamente la intervención obrera y las señales previas a la explosión están “a la vista de todos”. En 1857 quebró el banco The Ohio Life Insurance and Trust Company y provocó el “pánico financiero” en EEUU y Europa, aumentando el desempleo en textiles y siderúrgicas. La crisis en Austria y Alemania en 1871 por las indemnizaciones de guerra, impactaron económicamente en EEUU y los obreros en París tomaron el poder. Esos sucesos abonaron la crisis de 1873 cuando en Viena cayó la bolsa y se desató el pánico en
Wall Street, corroído por la especulación y el sobreendeudamiento. Esto colapsó al Banco de Filadelfia Jay Cooke and Company y se entró en “la Depresión larga” hasta 1879.
   “En1893, la National Cordage de EEUU quebró y 600 bancos, más de 11.000 empresas, numerosas ferroviarias se hundieron en la quiebra” (“El Capitalismo Salvaje en EEUU 1860-1900, Marianne Debouzy 1974).
   La guerra de 1914/1918 fue producto de la enorme crisis económica y por la repartija patronal del mundo. Luego de una década de tirar “manteca al techo” se derrumbó la bolsa en 1929, esto expuso la corrupción que había inflado los valores bursátiles, la acción delictiva capitalista dilapidó millones de horas de trabajo humano. El desempleo masivo fue producto del manejo mafioso de los agentes del capital. La agitación obrera en EEUU e Inglaterra espantó a los pudientes cuya pesadilla recurrente era que habían alimentado una crisis revolucionaria. Así se instaló un gobierno “comprensivo y amable” que tiró mendrugos y creó miles de empleos para evitar un proceso irreversible para un régimen moribundo. Desandando el camino, Roosevelt en 1933 votó una ley de transparencia “Glass steagall” para combatir los negocios sucios que desenvolvían la bolsa y los bancos junto al poder político, que habían convertido en mendigos a millones. Esa ley que separó la banca de ahorro y crédito de la de inversión fue un paño frio para evitar que los banqueros continuaran afanando a los ahorristas.
    El gobierno de Clinton en 1995 derogó la ley que limitaba la voracidad usurera y provocó la aparición de una mafia llamada “los bancos en sombras” -shadow banking-. Esta banca trucha es alimentada por los Money Market Funds (MMF) sociedades financieras de EEUU y de Europa sin control, reglas ni licencia bancaria (www.cincodias.elpais.com 23/3/2016).
   El término Banca en la Sombra se conoció en 2007 para señalar a esta intermediación financiera mafiosa. Sus funciones y actividades son turbias. Un dato que revela el armado delictivo amparado por el régimen político en EEUU, es que las “shadow banking” fueron denunciadas como diseñadoras de los paquetes de hipotecas subprime, que llevaron a la crisis financiera mundial del 2008 de la que no se salió (www.elindependiente.com1/8/17).
   Las “shadow banking” dan crédito y toman prestado evitando las regulaciones a que está sometido el sistema bancario de cualquier país. Puede tratarse de hedge funds, socimis del mercado inmobiliario, business angels, plataformas de crowdfunding, entidades de direct lending, plataformas o apps de servicios de financiación, fondos de capital de riesgo, fondos buitre, fondos oportunistas u otros inventos de la usura.
En 2017 los activos de la banca en la sombra en EEUU suponían más de u$s100 billones y representaban el 24% de todos los activos financieros. Es notorio el fuerte crecimiento del “shadow banking” en países como China, Argentina, India o Sudáfrica. La Comisión Europea estima que en Europa las “shadow banking” canalizan inversiones superiores a €23 billones (www.elindependiente.com 1/8/2017).
   La crisis económica desenvuelta por la pandemia del covid-19 es una oportunidad para los capitalista de redoblar el saqueo contra los trabajadores, como sucedió en cada una de las calamidades que sufrió la humanidad; en 2001 volaron las torres gemelas y aterrorizaron a la población para imponer leyes draconianas en el Parlamento yanqui que enriquecieron más a los mayores explotadores del mundo.
Los “hedge fund” (fondos de cobertura o de inversión libre), son “productos” -para que los trabajadores comprendamos- domiciliados en paraísos fiscales. Ray Dalio, fundador del Hedge Fund Brigewater, entiende que el capital está ante la oportunidad de aprovechar el derrumbe de las bolsas e ir a “un cambio de paradigma” para los mercados y las economías. El capitalismo globalizado ya fue: los altos márgenes de ganancias de 40 años basados en globalización, más concentración de empresas, evasión de impuestos patronales y más impuestos a trabajadores activos y pasivos, donde la riqueza salida de la producción fuera a las patronales y una pequeña porción a los obreros, está cuestionada. Se enriquecieron instalando fábricas en China, vendían en EEUU y Europa y depositaban ganancias en paraísos fiscales. Todo está cuestionado y hay que ir al desacople de China/EEUU.
    Bernie Sanders y Donald Trump instrumentos de los monopolios anticiparon que gane quien gane hay que imponer el nacionalismo industrial en EEUU.
Que el próximo estallido de la burbuja bursátil nos encuentre entendiendo lo que está en juego, eso será una gran oportunidad para que gobiernen los trabajadores.

   * Del Partido Obrero-Tendencia