lunes, 23 de febrero de 2026

Poder consciente y unificado para vencer

por Víctor De Gennaro

Entiendo el enojo y la indignación, y no es para menos, por la represión ejercida por el gobierno para que las “empresas de la comunicación hegemónica” mostraran a la criminalización de la protesta como lo más destacado de las jornadas que vivimos.

Intentan cambiar el eje del debate ocultando el rechazo total de las y los trabajadores a la ley de legalización de mayor explotación aprobada que es una nueva y repudiable transferencia de ingresos hacia las patronales.

También esas empresas -mal llamadas “medios de comunicación” y sus empleados no periodistas, sino simples operadores comunicacionales de los que se enriquecen a costilla del pueblo- titularon todo el día que la CGT paró el país, disputando sentido sin miramientos. Negaron la construcción del proceso de concientización y consenso logrado para su concreción, con campañas de difusión, asambleas, cortes de rutas, a lo largo y ancho de nuestra Patria, desde hace ya más de tres meses y la convocatoria de la CTAA, CTAT, UTEP, FRESU, y muchas organizaciones del campo popular a las que se sumó en la última semana la convocatoria de la CGT.

Lo cierto es que fue un parazo nacional

Aprendí que lo más importante de una acción impresionante y difícil de llevar a cabo como

ésta, es que millones, sí millones de trabajadoras y trabajadores utilicemos la legalidad de la convocatoria de todos los sectores sindicales y centrales obreras para manifestar que todavía
Estación Lanús, a las 9:00 del 19/2/26

creemos en la "acción colectiva" para cambiar la realidad, aunque no modifique inmediatamente la situación de opresión.
También nos reprimieron en la movilización al Congreso en el 2017 y aprobaron la jubilación trucha de Macri. Fue el punto de inflexión para su derrota, y no dudo que también hay algo de eso en estas jornadas que estamos protagonizando.

Pero se necesita organización, formación y confianza en nuestras fuerzas, en síntesis, poder consciente y unificado para terminar venciendo.

Aun con dudas, el conjunto de los millones y millones que no fuimos a laburar aportamos con esperanza a 

que esa actitud individual (no ir a laburar) valía la pena para mostrar esta fortaleza también a nosotros mismos.

La represión de hoy no es más ni menos de la que hacen todas las semanas frente al Congreso, o en las ciudades de las provincias para sofocar las luchas de nuestras compañeras y nuestros compañeros o la que hacen en los barrios todos días con su policía brava para castigar a nuestros jóvenes con el objetivo de frenar sus rebeldías. 

Lo distinto que sentimos (por lo menos en mi caso) es la fuerza y potencialidad del colectivo. Y eso es lo que hay que mostrarnos y reivindicar.

 

Claro que allá por 1989 sentenciaron que la clase trabajadora no era más el único sujeto del cambio revolucionario, pero por suerte están emergiendo otras muchas y muchos sujetos de cambio que en el marco de la fantástica revolución tecnológica que atravesamos y su profunda incertidumbre, construimos una nueva humanidad.

Permítanme compartir entonces, el orgullo que siento de pertenecer a esta clase que, hasta que se demuestre lo contrario, con nuestra “cabeza”, con nuestro “lomo” y con nuestro esfuerzo es la que crea la riqueza de las naciones, y si lo hacemos tenemos el derecho no sólo del reconocimiento sino también de decidir qué hacemos con ella para beneficio de todos.

Por supuesto que lo hacemos enfrentando a los infinitamente multimillonarios (en Argentina organizados en AEA, Asociación de Empresarios Argentinos y las transnacionales, con la bendición de la Embajada de EEUU) que la concentran empobreciendo a sus pueblos.

¡Viva la Clase Trabajadora que sigue siendo vital para dar vuelta la tortilla a favor de nuestro pueblo!

    (•) Trabajador Jubilado y concejal de Unión por la Patria