por Lisandro Martinez*
Milei
es un entregador territorial y confeso admirador de Margaret Thatcher, una
criminal de guerra que autorizó que
bombardearan el ARA General Belgrano cuando este navío se encontraba fuera de
la zona de guerra, asesinando a 323 argentinos que estaban en zona de exclusión
en 1982. La Guerra de las Malvinas fue un conflicto bélico de
74 días entre Argentina y el Reino Unido. Comenzó el 2/4/1982 con el desembarco
argentino en las islas y finalizó el 14/7 del mismo año con la rendición de las
fuerzas argentinas y el restablecimiento del control británico. El conflicto
tuvo su origen en la disputa histórica por la soberanía de las islas. Argentina
reclama el territorio heredado de España tras su independencia y usurpado por
fuerzas británicas en 1833. En 1982, la dictadura cívico-militar argentina,
encabezada por Leopoldo Galtieri, ordenó la recuperación militar de las islas
para intentar frenar una grave crisis política, económica y social de la
dictadura militar. Por su parte, la primera ministra británica, Margaret
Thatcher, envió una poderosa fuerza operativa para retomar el control y fortalecer
su propio gobierno. El saldo de la guerra fue de 649 argentinos y
255 británicos muertos. La derrota aceleró el colapso del régimen genocida en
Argentina, permitiendo el retorno a la “democracia” de bajo amperaje en 1983.
Actualmente, el archipiélago sigue en manos de Inglaterra, bajo la dictadura de
Trump, mientras el gobierno patronal es sólo una pantalla que mantiene un
reclamo administrativo e inservible sobre las islas.
Lionel Messi celebró el triunfo del
seleccionado de fútbol de Argentina sobre los ingleses con un mensaje de tinte
político, debatido entre el plantel de futbolistas y dirigido al pueblo, que
contrasta con la pobreza intelectual de Javier Milei, quien trastabillando
pretende seguir siendo un siervo del brutal Donald Trump y por eso rechaza
decir que las Malvinas son argentinas.
El 15/7/2026 “el trapo” que izó la Scaloneta
desenmascaró a Trump/Milei y a un régimen
Un grupo de deportistas que juegan profesionalmente al fútbol levantaron en Dallas/EEUU,
en el corazón de la piratería internacional, la bandera de “Las Malvinas son argentinas”, reclamándole a ingleses y yanquis que devuelvan lo que es nuestro. Los deportistas no retrocedieron ni un paso. En zona mixta, con la adrenalina todavía a flor de piel, confirmaron que para ellos ese partido internacional entre Inglaterra vs. Argentina se jugaba con un plus de responsabilidad nacional, con la razón histórica y el corazón en la mano. La clasificación de la selección argentina a la final del Mundial 2026 dejó una postal cargada de simbolismo. En medio de los festejos tras la victoria frente al seleccionado representante de la piratería inglesa, varios futbolistas argentinos posaron con una bandera realizada con un trozo de sábana y que fue arrojada al campo de juego que decía “Las Malvinas son argentinas”, una imagen que recorrió el mundo y se convirtió en uno de los momentos reivindicativo y político del torneo. La escena adquirió una fuerte carga emotiva por el contexto: el triunfo fue justamente ante los ingleses, un rival con el que Argentina mantiene una histórica rivalidad deportiva y por la soberanía de las Islas Malvinas. Nelson Castro confirmó: “La bandera la tiró alguien al campo de juego y se la dieron a los jugadores”, señaló el periodista.La contundente reacción de los jugadores de la
Selección por la bandera de Malvinas tras vencer a Inglaterra
Un
buen rato después de la clasificación a la final, Leandro Paredes fue
consultado por Sofía Martínez, en una entrevista para Telefé,
sobre la bandera que apareció en el campo de juego durante los festejos. El
mediocampista respondió con una frase contundente: “Y siempre serán argentinas...”. Por su parte, Lautaro
Martínez “el Toro" que martilló el segundo gol para la victoria,
explicó el sentimiento del vestuario: "Obviamente que es una cosa que pasó
hace muchos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un
partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera". En
tanto Lisandro Martínez (el jugador de la Selección, no el que suscribe) que al principio se mostró cauto, fue quien recogió
“el trapo” y lo mostró públicamente para terminar la idea con una frase que
resume el espíritu de estos pibes: "No podíamos fallarle al pueblo
argentino", expresó sin muchas vueltas. El primer mensaje de Enzo Fernández
tras ser expulsado en la final del Mundial fue: “Hay algo más grande que un
resultado”. Una vez terminado el partido, Gonzalo
Montiel fue consultado por TN sobre el origen de la
bandera y despejó las dudas: “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así
que nada… contento”, explicó el defensor, dejando en claro que el plantel no la
había llevado previamente al estadio. Los hinchas tenían prohibido ingresar ese tipo de banderas al estadio, por
lo que hasta ese momento se desconocía cómo había aparecido dentro del campo de
juego.
El
suceso fue tan impactante que el propio Trump tuvo que maniobrar para
justificar el robo de parte del territorio argentino. Milei el colaboracionista dijo: “Los argentinos
perdimos una guerra y las guerras otorgan derechos posesorios”. El gesto no pasó inadvertido para quienes
realmente pusieron el cuerpo en las islas. Omar De Felippe, entrenador y
veterano de guerra, volcó su emoción en las redes sociales con un mensaje que
hizo llorar a más de uno: "Hay partidos que trascienden el fútbol. Como
veterano de Malvinas, hoy sólo quiero agradecerles a estos pibes por la enorme
alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron. El deporte nunca cambia
la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas",
escribió De Felippe, validando la "travesura" de los jugadores como
un acto de justicia poética y una demostración cojonuda.
El trapo que desplegó la Scaloneta.
Aunque
todavía no se sabe si la sanción será una multa económica o un castigo
deportivo, y al pueblo argentino poco le importa. En Atlanta, la Scaloneta no
sólo le ganó a Inglaterra, le ganó a la desmemoria de unos cuantos explotadores
y a la ignorancia, a la quiebra política, la traición a sus raíces, su
desmedida ambición por apropiarse de los tesoros colectivos de parte de un
asaltante de caminos como es Javier Milei.
El fantasma
de la sanción: ¿qué dice la letra chica de la FIFA?
Pero
no todo es festejo, porque el "cipayismo" reglamentario podría traer
cola. La Selección Argentina enfrenta posibles castigos disciplinarios debido a
la exhibición de la bandera, un gesto prohibido por las normativas de la
International Football Association Board (IFAB) y la propia FIFA. El
reglamento es taxativo: "El equipamiento no debe tener lemas,
declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales"; además, la
FIFA prohíbe cualquier material que sea de "naturaleza política" o
que contenga símbolos destinados a discriminar. Ante este incumplimiento
evidente, el texto advierte que "el jugador y/o el equipo serán sancionados
por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la
FIFA".
¡Las
Malvinas son argentinas, hoy más que nunca!
Messi, gigantesco: les dedicó la final a "los que
no llegan a fin de mes" y a "los que la viven peleándola",
desenmascarando la política rastrera de Milei, los libertarios y la burguesía
nacional. El contraste entre el mensaje de Messi sobre la crisis
argentina y las declaraciones de Javier Milei sobre Malvinas son de un bajísimo
intelecto presidencial. La crisis económica los datos de desocupación y pobreza en
Argentina, se expresaron por boca de Messi que redondeó su alocución como un
estratega político.
(*) Del Partido Obrero

