domingo, 26 de julio de 2026

Estamos en manos de Trump y Milei


por Lisandro Martinez*

                       Milei es un entregador territorial y confeso admirador de Margaret Thatcher, una criminal de guerra que autorizó que bombardearan el ARA General Belgrano cuando este navío se encontraba fuera de la zona de guerra, asesinando a 323 argentinos que estaban en zona de exclusión en 1982.  La Guerra de las Malvinas fue un conflicto bélico de 74 días entre Argentina y el Reino Unido. Comenzó el 2/4/1982 con el desembarco argentino en las islas y finalizó el 14/7 del mismo año con la rendición de las fuerzas argentinas y el restablecimiento del control británico. El conflicto tuvo su origen en la disputa histórica por la soberanía de las islas. Argentina reclama el territorio heredado de España tras su independencia y usurpado por fuerzas británicas en 1833. En 1982, la dictadura cívico-militar argentina, encabezada por Leopoldo Galtieri, ordenó la recuperación militar de las islas para intentar frenar una grave crisis política, económica y social de la dictadura militar. Por su parte, la primera ministra británica, Margaret Thatcher, envió una poderosa fuerza operativa para retomar el control y fortalecer su propio gobierno.  El saldo de la guerra fue de 649 argentinos y 255 británicos muertos. La derrota aceleró el colapso del régimen genocida en Argentina, permitiendo el retorno a la “democracia” de bajo amperaje en 1983. Actualmente, el archipiélago sigue en manos de Inglaterra, bajo la dictadura de Trump, mientras el gobierno patronal es sólo una pantalla que mantiene un reclamo administrativo e inservible sobre las islas.

 Lionel Messi celebró el triunfo del seleccionado de fútbol de Argentina sobre los ingleses con un mensaje de tinte político, debatido entre el plantel de futbolistas y dirigido al pueblo, que contrasta con la pobreza intelectual de Javier Milei, quien trastabillando pretende seguir siendo un siervo del brutal Donald Trump y por eso rechaza decir que las Malvinas son argentinas.  

El 15/7/2026 “el trapo” que izó la Scaloneta desenmascaró a Trump/Milei y a un régimen

 

 Un grupo de deportistas que juegan profesionalmente al fútbol levantaron en Dallas/EEUU,

en el corazón de la piratería internacional, la bandera de “Las Malvinas son argentinas”, 
reclamándole a ingleses y yanquis que devuelvan lo que es nuestro. Los deportistas no retrocedieron ni un paso. En zona mixta, con la adrenalina todavía a flor de piel, confirmaron que para ellos ese partido internacional entre Inglaterra vs. Argentina se jugaba con un plus de responsabilidad nacional, con la razón histórica y el corazón en la mano.  La clasificación de la selección argentina a la final del Mundial 2026 dejó una postal cargada de simbolismo. En medio de los festejos tras la victoria frente al seleccionado representante de la piratería inglesa, varios futbolistas argentinos posaron con una bandera realizada con un trozo de sábana y que fue arrojada al campo de juego que decía Las Malvinas son argentinas”, una imagen que recorrió el mundo y se convirtió en uno de los momentos reivindicativo y político del torneo.  La escena adquirió una fuerte carga emotiva por el contexto: el triunfo fue justamente ante los ingleses, un rival con el que Argentina mantiene una histórica rivalidad deportiva y por la soberanía de las Islas MalvinasNelson Castro confirmó: “La bandera la tiró alguien al campo de juego y se la dieron a los jugadores”, señaló el periodista.

La contundente reacción de los jugadores de la Selección por la bandera de Malvinas tras vencer a Inglaterra

   Un buen rato después de la clasificación a la final, Leandro Paredes fue consultado por Sofía Martínez, en una entrevista para Telefé, sobre la bandera que apareció en el campo de juego durante los festejos. El mediocampista respondió con una frase contundente: “Y siempre serán argentinas...”.  Por su parte, Lautaro Martínez “el Toro" que martilló el segundo gol para la victoria, explicó el sentimiento del vestuario: "Obviamente que es una cosa que pasó hace muchos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera".    En tanto Lisandro Martínez (el jugador de la Selección, no el que suscribe) que al principio se mostró cauto, fue quien recogió “el trapo” y lo mostró públicamente para terminar la idea con una frase que resume el espíritu de estos pibes: "No podíamos fallarle al pueblo argentino", expresó sin muchas vueltas. El primer mensaje de Enzo Fernández tras ser expulsado en la final del Mundial fue: “Hay algo más grande que un resultado”. Una vez terminado el partido, Gonzalo Montiel fue consultado por TN sobre el origen de la bandera y despejó las dudas: “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada… contento”, explicó el defensor, dejando en claro que el plantel no la había llevado previamente al estadio. Los hinchas tenían prohibido ingresar ese tipo de banderas al estadio, por lo que hasta ese momento se desconocía cómo había aparecido dentro del campo de juego.

                        El suceso fue tan impactante que el propio Trump tuvo que maniobrar para justificar el robo de parte del territorio argentino. Milei el colaboracionista dijo: “Los argentinos perdimos una guerra y las guerras otorgan derechos posesorios”.  El gesto no pasó inadvertido para quienes realmente pusieron el cuerpo en las islas. Omar De Felippe, entrenador y veterano de guerra, volcó su emoción en las redes sociales con un mensaje que hizo llorar a más de uno: "Hay partidos que trascienden el fútbol. Como veterano de Malvinas, hoy sólo quiero agradecerles a estos pibes por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron. El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas", escribió De Felippe, validando la "travesura" de los jugadores como un acto de justicia poética y una demostración cojonuda.

El trapo que desplegó la Scaloneta.

    Aunque todavía no se sabe si la sanción será una multa económica o un castigo deportivo, y al pueblo argentino poco le importa. En Atlanta, la Scaloneta no sólo le ganó a Inglaterra, le ganó a la desmemoria de unos cuantos explotadores y a la ignorancia, a la quiebra política, la traición a sus raíces, su desmedida ambición por apropiarse de los tesoros colectivos de parte de un asaltante de caminos como es Javier Milei.

El fantasma de la sanción: ¿qué dice la letra chica de la FIFA?

     Pero no todo es festejo, porque el "cipayismo" reglamentario podría traer cola. La Selección Argentina enfrenta posibles castigos disciplinarios debido a la exhibición de la bandera, un gesto prohibido por las normativas de la International Football Association Board (IFAB) y la propia FIFA. El reglamento es taxativo: "El equipamiento no debe tener lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales"; además, la FIFA prohíbe cualquier material que sea de "naturaleza política" o que contenga símbolos destinados a discriminar. Ante este incumplimiento evidente, el texto advierte que "el jugador y/o el equipo serán sancionados por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la FIFA".

¡Las Malvinas son argentinas, hoy más que nunca!

       Messi, gigantesco: les dedicó la final a "los que no llegan a fin de mes" y a "los que la viven peleándola", desenmascarando la política rastrera de Milei, los libertarios y la burguesía nacional. Econtraste entre el mensaje de Messi sobre la crisis argentina y las declaraciones de Javier Milei sobre Malvinas son de un bajísimo intelecto presidencial. La crisis económica los datos de desocupación y pobreza en Argentina, se expresaron por boca de Messi que redondeó su alocución como un estratega político.

    (*) Del Partido Obrero