martes, 7 de julio de 2026

Frente obrero y programa de trabajadores


 por Lisandro Martinez*        

 El 2027 es un año electoral, con docenas de encuestas que lo transforman en un bolonqui de confusiones para quienes son explotados a diario.  A Milei nada le garantiza que le vaya a ir bien electoralmente, más cuando ha sido noticia de los portales que Karina Milei apoyó y encubrió a un sujetpo como Manuel Adorni para que no lo obligaran a renunciar y fracasó.

  El plan económico de Milei es intragable para los 4.700.000 jubilados que ganan la mínima y para los más de 1.000.000 de desocupados. El gobierno decidió no dar nada. Esto obligará a miles de ancianos a changuear para juntar unos mangos y mal parar su olla familiar. Milei y su runfla están decididos en continuar haciendo “viajes presidenciales” para traer kilos de “tentempié” y acomodar el pago de la deuda siguiendo subes y bajas del “ajuste”. Esto espanta inversiones de capital extranjero, aunque la tasa de interés a pagar para refinanciar la deuda haya bajado.

  Aunque triunfó la patronal más derechista en Chile y Colombia, esas victorias no indican que se vayan a reproducir en Argentina, nadie osa adelantar ese resultado aquí aunque la derechización aparece como tendencia. Tampoco es una garantía que las reserva del BCRA alcanzaron los u$s10.000.000.000 y eso garantice pagos del año próximo.

  Caputo tiene una política aventurera, cuya tentativa es reducir la deuda externa en títulos internacionales a cambio de aumentos de préstamos bancarios a corto plazo, con BM, BID, FMI o consorcios de bancos privados. Para llegar a la meta fijó, con Sturzenegger, más ajuste social para reforzar el superávit fiscal. Como se suprimieron casi todos los gastos del Tesoro, se pondría en marcha un recorte de gastos jubilatorios que colapsarían al PAMI.

  El oficialismo pretende una reelección que haga el juego al gran capital internacional

juntando en ese chiquero a la pequeña burguesía propietaria. El desafío suicida y difícil de 
sostener es una estabilidad cambiaria como ancla inflacionaria. La “batalla cultural” de los liberticidas consiste en venderle a los laburantes que la política del hambre es la única viable. Una gran parte de los gobernadores, UCR o PJ, están detrás de la reelección. Por lo tanto los trabajadores no tenemos nada que hacer atrás de esas componendas.

 

El amasijo indigesto

      Pullaro, gobernador de Santa Fe, llevó adelante un acuerdo con Milei y los rectores de UBA para desconocer la ley de financiamiento de las universidades que la UCR santafesina ha votado a favor. Es casi seguro que la mayoría de los gobernadores deroguen las PASO, ya que no impulsarán ningún frente opositor dividiendo al PJ.

     El régimen político de acuerdo con el gobierno de EEUU no va a tardar en liberar a Milei de toda responsabilidad en la estafa $Libra que afectó a ciudadanos de EEUU sin que el gobierno yanqui moviera un dedo. A este fraude presidencial internacional lo reafirma la colaboración de todos los partidos políticos argentinos de la oposición, del oficialismo patronal e internacional. El delito gana espacio por la falta de orientación obrera nacional e internacional alimentada por burocracias sindicales e izquierdistas demócratizantes y colaboracionistas, como las que coquetean con CFK.

   El escenario tiene por eje la reelección. Incluso sin PASO. Los opositores irían a un repechaje en segunda vuelta. La aceptación del PJ y los macristas a los ejes centrales del “Plan motosierra”, imponen la formación de versiones desmejoradas del “frente grande o chico”. Aníbal Fernández, vocero de CFK, dijo “el ajuste fiscal vino a quedarse” y sostuvo “dado el esfuerzo del pueblo, sería un error deshacer el equilibrio fiscal conseguido” y subrayó que “el PJ debería consolidar y mejorar las medidas económicas en lugar de revertirlas. Por lo que un futuro gobierno debería mantener el orden en las cuentas públicas”. Aníbal Fernández declaró en una reciente entrevista con el periodista del PJ, Pedro Rosemblat: "De lo que hizo Milei yo no toco nada” (A24.com.ar 25/5/2026).  Milei se viene abajo y puede repetirse otro Perú/Chile llegando los candidatos a la segunda vuelta con menos del 30% de votos. Una representatividad parlamentaria cuasi nula como en Chile. La cuestionada victoria ultraderechista en Colombia impactó en Sudamérica por la inacción de los “progres” (Boric, Petro, Correa).

  Desde la trágica experiencia del gobierno de la UP chilena 1970-73 no ha habido nada más efectivo que el falso progresismo para abrirle camino a la derecha más criminal aunque esté dividida. Lula, en Brasil y Scheinbaum en México hicieron ese trabajo. Esto sucederá aun ganando Lula en octubre.

       Myriam Bregman simula no tener partido aun militando desde hace más de 20 años en el PTS mientras franelea políticamente con CFK y el PJ; esta relación fue muy trabajada por el CC del PTS; en este cuadro Myriam y su partido intentan aparecer como independientes recién llegados. El plan es difícil, porque deberían ser identificados como sin ligazón alguna con la izquierda y ser reconocidos como autónomos. Travestirse y cambiar de identidad no es fácil luego de décadas de militancia pública como PTS. Además deben pasar por el calvario de los convites, de quienes se autodefinen “progres”, como Kicillof y otras figuras del mundo del autobombo, el travestismo político y la simulación, que los alientan al son de “somos todos progres” y ondeando la celeste y blanca.

       Desde hace varios años el PTS tiró lazos con el PJ. El 23/8/2022 fue a una movilización para que CFK pudiera ser candidata y estuvo presente para alentarla reclamándole equívocamente “unidad de los trabajadores”.  Ese pedido de relaciones más estrechas con el PJ creador y sostenedor de la burocracia sindical y organizador de grupos de tarea (triple A) es mortal para quien se reclama de la 4ª Internacional.   Según La Nación, “el lanzamiento de los comités electorales genera cuestionamientos de sus socios”. Bregman fue creciendo en los sondeos de imagen, esto debería tener un correlato electoral. La posibilidad de que arribe al segundo turno e incluso gane la elección, por ahora se presenta como un improbable. Tiene como antecedente a Gabriel Boric, candidato de un “Frente Amplio” que venció en las internas al PC y luego ganó la presidencia o el peruano Pedro Castillo, en 2024 y ahora su sucesor, Roberto Sánchez, quien todavía depende del recuento de votos.

 Programas y partidos perdieron importancia frente a la imagen de los candidatos.

    Bregman se definió como candidata del “progresismo”. Su estrategia electoral la presenta como “un gobierno de la nueva clase trabajadora” (¡!). Es un exabrupto, porque esa “nueva clase” no son clasistas son: “feministas”, “ambientalistas”, “disidentes sexuales”, “indigenistas”, movimientos que reivindican una identidad, no de clase, su actividad está centrada en la defensa de una identidad colectiva específica (étnica, cultural, religiosa, etc).  En la burguesía están presentes diversas identidades, que cruzan todas las clases sociales. El clasismo es el único en luchar contra la explotación del hombre por el hombre y el único que propone la revolución social para superar al capitalismo. La caracterización de gobierno “progre” (ni siquiera de izquierda) es un slogan, una etiqueta sin adhesivo suficiente, por lo que puede caerse velozmente.

Manifiesto electoral del PTS

      La burguesía internacional demostró que combatió con firmeza a los autotitulados “gobiernos progres” de Boric en Chile y Castillo en Perú. Hay que señalar que, luego de la rebelión popular chilena, en 2019/20, hubo una polémica entre dos derechistas colombianos: el ex presidente Juan M. Santos y Álvaro Uribe, en torno a los acuerdos buscados por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, con Gabriel Boric, para llamar a una Constituyente en los marcos del régimen del capital. Uribe se opuso a Piñera y reclamaba un autogolpe de estado; Santos, por el contrario, apoyaba un acuerdo que resultó ‘exitoso’ para la gran patronal chilena. Enseguida estalló una rebelión popular en la misma Colombia y Boric actuó defendiendo al capital junto a Gustavo Petro.

 

      El Manifiesto de Bregman/PTS no propone alguna acción obrera que supere al estado patronal para que los trabajadores y sus organizaciones se hagan cargo hasta convertirlo en un estado obrero. Bregman no lo aplicaría de entrada (no reivindica esa consigna). El “No Pago de la Deuda” lo posterga hasta que pueda reunir la Asamblea Constituyente “Soberana”. Esto le respondió Bregman al periodista Tenembaum, cuando la interrogó sobre sus primeras medidas de gobierno: “No pretendo imponer medidas, sino que se voten democráticamente”. La votación estaría a cargo de una Asamblea Constituyente “a la chilena”, cuya convocatoria depende de un congreso hostil a las masas obreras, mientras continuaría produciéndose la fuga de capitales y la inflación se llevaría puesta la vida obrera. Bregman indicó que la Constituyente es el organismo “más democrático en el orden actual”. Señalando que una asamblea convocada de acuerdo con las reglas y normas de los grandes capitalistas y los especuladores nos representaría como trabajadores.  La Constituyente tal cual la pinta el PTS es reaccionaria y contraria a las necesidades obreras, porque no impulsa a las masas a realizar sus tareas revolucionarias, en cambio pospone toda acción, no las agiliza; las consignas pueden ser progresistas si sirven para actuar y no para frenar el impulso de las masas independientes. El objetivo estratégico que el Manifiesto electoral de PTS señala desde el comienzo es “poner fin a la declinación nacional’, la misma consigna que propone el capitalista Milei, es una salida reaccionaria, aunque se escriba con tinta roja. 

      Poner fin a la decadencia nacional es explotar y estrujar aún más a la clase obrera preparando un cuadro de opresión superior con el cuento de hacerla más competitiva en el mercado mundial. El PTS establece una formulación histórica reaccionaria en época de guerras imperialistas y rebeliones populares. La política que el PTS establece en su objetivo ‘nacional’ para las patronales, no es un objetivo socialista que beneficie al proletariado.

    La Nación alude a los “socios” de Bregman (FITU), ellos no rechazan el planteo, sino que circunscribirían las ‘disidencias’ para resolverlas en el interior de los comités electorales. El programa electoral de Bregman, de neto cuño kirchnerista, es la base que administran todas las organizaciones que componen el FITU desde hace una década.  Cristina Kirchner declaró que si el peronismo no presentaba una candidatura y un programa adecuado, ella “se iría” con Bregman.

  Es difícil adivinar: ¿Quién podría irse con quién en el próximo turno electoral? (aunque un voto del PTS al PJ en el balotaje está asegurado), lo definitivamente cierto es que hay semejanzas entre un programa (PTS) y otro (CFK/PJ).

 

      En términos comparativos el programa de CFK es tan “progre” como el de Myriam que pretende perdonarle el pecado original a una múltiple propietaria de viviendas. La casa de CFK está ubicada al lado del hotel Los Sauces, todo el predio está bajo investigación por denuncias de corrupción y lavado de dinero. 

       El mundo del trabajo necesita un programa para la clase obrera, para que los trabajadores avancen hacia su liberación social. Cristina en el régimen de la revolución socialista tendría que declinar cientos de sus propiedades a favor de los sin techo.

 (*) De Política Obrera