por Lisandro Martinez*
El 2027 es un año electoral, con docenas de
encuestas que lo transforman en un bolonqui de confusiones para quienes son
explotados a diario. A Milei nada le garantiza que le
vaya a ir bien electoralmente, más cuando ha sido noticia de los portales que
Karina Milei apoyó y encubrió a un sujetpo como Manuel Adorni para que no lo
obligaran a renunciar y fracasó.
El
plan económico de Milei es intragable para los 4.700.000 jubilados que ganan la mínima y
para los más de 1.000.000 de desocupados. El gobierno decidió no dar nada. Esto
obligará a miles de ancianos a changuear para juntar unos mangos y mal parar su
olla familiar. Milei y su runfla están decididos en
continuar haciendo “viajes presidenciales” para traer kilos de “tentempié” y
acomodar el pago de la deuda siguiendo subes y bajas del “ajuste”. Esto espanta
inversiones de capital extranjero, aunque la tasa de interés a pagar para
refinanciar la deuda haya bajado.
Aunque triunfó la patronal más
derechista en Chile y Colombia, esas victorias no indican que se vayan a
reproducir en Argentina, nadie osa adelantar ese resultado aquí aunque la
derechización aparece como tendencia. Tampoco es una garantía que las
reserva del BCRA alcanzaron los u$s10.000.000.000 y eso garantice pagos del año
próximo.
Caputo tiene una política aventurera,
cuya tentativa es reducir la deuda externa en títulos internacionales a cambio
de aumentos de préstamos bancarios a corto plazo, con BM, BID, FMI o consorcios
de bancos privados. Para llegar a la meta fijó, con Sturzenegger, más ajuste
social para reforzar el superávit fiscal. Como se suprimieron casi todos los
gastos del Tesoro, se pondría en marcha un recorte de gastos jubilatorios que
colapsarían al PAMI.
El oficialismo pretende una reelección que haga el juego al gran capital internacional
juntando en ese chiquero a la pequeña burguesía propietaria. El desafío suicida y difícil de sostener es una estabilidad cambiaria como ancla inflacionaria. La “batalla cultural” de los liberticidas consiste en venderle a los laburantes que la política del hambre es la única viable. Una gran parte de los gobernadores, UCR o PJ, están detrás de la reelección. Por lo tanto los trabajadores no tenemos nada que hacer atrás de esas componendas.
El
amasijo indigesto
Pullaro,
gobernador de Santa Fe, llevó adelante un acuerdo con Milei y los rectores de
UBA para desconocer la ley de financiamiento de las universidades que la UCR
santafesina ha votado a favor. Es casi seguro que la mayoría de los
gobernadores deroguen las PASO, ya que no impulsarán ningún frente opositor
dividiendo al PJ.
El
régimen político de acuerdo con el gobierno de EEUU no va a tardar en liberar a
Milei de toda responsabilidad en la estafa $Libra que afectó a ciudadanos de
EEUU sin que el gobierno yanqui moviera un dedo. A este fraude presidencial
internacional lo reafirma la colaboración de todos los partidos políticos
argentinos de la oposición, del oficialismo patronal e internacional. El
delito gana espacio por la falta de orientación obrera nacional e internacional
alimentada por burocracias
sindicales e izquierdistas demócratizantes y colaboracionistas, como las que
coquetean con CFK.
El escenario tiene por
eje la reelección. Incluso sin PASO. Los opositores irían a un repechaje en segunda
vuelta. La aceptación del PJ y los macristas a los ejes centrales del “Plan
motosierra”, imponen la formación de versiones desmejoradas del “frente grande
o chico”. Aníbal Fernández, vocero de CFK, dijo “el ajuste fiscal vino a
quedarse” y sostuvo “dado el esfuerzo del pueblo, sería un error deshacer el
equilibrio fiscal conseguido” y subrayó que “el PJ debería consolidar y mejorar
las medidas económicas en lugar de revertirlas. Por lo que un futuro gobierno
debería mantener el orden en las cuentas públicas”. Aníbal Fernández declaró en
una reciente entrevista con el periodista del PJ, Pedro Rosemblat: "De lo
que hizo Milei yo no toco nada” (A24.com.ar 25/5/2026). Milei
se viene abajo y puede repetirse otro Perú/Chile llegando los candidatos a la segunda
vuelta con menos del 30% de votos. Una representatividad parlamentaria cuasi
nula como en Chile. La cuestionada victoria ultraderechista en Colombia impactó
en Sudamérica por la inacción de los “progres” (Boric, Petro, Correa).
Desde
la trágica experiencia del gobierno de la UP chilena 1970-73 no ha habido nada
más efectivo que el falso progresismo para abrirle camino a la derecha más
criminal aunque esté dividida. Lula, en Brasil y Scheinbaum en México hicieron
ese trabajo. Esto sucederá aun ganando Lula en octubre.
Myriam
Bregman simula no tener partido aun militando desde hace más de 20 años en el
PTS mientras franelea políticamente con CFK y el PJ; esta relación fue muy
trabajada por el CC del PTS; en este cuadro Myriam y su partido intentan
aparecer como independientes recién llegados. El plan es difícil, porque
deberían ser identificados como sin ligazón alguna con la izquierda y ser
reconocidos como autónomos. Travestirse y cambiar de identidad no es fácil
luego de décadas de militancia pública como PTS. Además deben pasar por el
calvario de los convites, de quienes se autodefinen “progres”, como Kicillof y
otras figuras del mundo del autobombo, el travestismo político y la simulación,
que los alientan al son de “somos todos progres” y ondeando la celeste y blanca.
Desde
hace varios años el PTS tiró lazos con el PJ. El 23/8/2022 fue a una
movilización para que CFK pudiera ser candidata y estuvo presente para
alentarla reclamándole equívocamente “unidad de los trabajadores”. Ese pedido de relaciones
más estrechas con el PJ creador y sostenedor de la burocracia sindical y
organizador de grupos de tarea (triple A) es mortal para quien se reclama de la
4ª Internacional. Según La Nación, “el
lanzamiento de los comités electorales genera cuestionamientos de sus socios”.
Bregman fue creciendo en los sondeos de imagen, esto debería tener un correlato
electoral. La posibilidad de que arribe al segundo turno e incluso gane la
elección, por ahora se presenta como un improbable. Tiene como antecedente a
Gabriel Boric, candidato de un “Frente Amplio” que venció en las internas al PC
y luego ganó la presidencia o el peruano Pedro Castillo, en 2024 y ahora su
sucesor, Roberto Sánchez, quien todavía depende del recuento de votos.
Programas y partidos perdieron importancia frente a
la imagen de los candidatos.
Bregman
se definió como candidata del “progresismo”. Su estrategia electoral la
presenta como “un gobierno de la nueva clase trabajadora” (¡!). Es un
exabrupto, porque esa “nueva clase” no son clasistas son: “feministas”,
“ambientalistas”, “disidentes sexuales”, “indigenistas”, movimientos que
reivindican una identidad, no de clase, su actividad está centrada en la
defensa de una identidad colectiva específica (étnica, cultural, religiosa,
etc). En la burguesía están presentes diversas
identidades, que cruzan todas las clases sociales. El clasismo es el único en
luchar contra la explotación del hombre por el hombre y el único que propone la
revolución social para superar al capitalismo. La caracterización
de gobierno “progre” (ni siquiera de izquierda) es un slogan, una etiqueta sin
adhesivo suficiente, por lo que puede caerse velozmente.
Manifiesto electoral del PTS
La burguesía
internacional demostró que combatió con firmeza a los autotitulados “gobiernos
progres” de Boric en Chile y Castillo en Perú. Hay que señalar que, luego de la
rebelión popular chilena, en 2019/20, hubo una polémica entre dos derechistas
colombianos: el ex presidente Juan M. Santos y Álvaro Uribe, en torno a los acuerdos
buscados por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, con Gabriel Boric, para
llamar a una Constituyente en los marcos del régimen del capital. Uribe se
opuso a Piñera y reclamaba un autogolpe de estado; Santos, por el contrario,
apoyaba un acuerdo que resultó ‘exitoso’ para la gran patronal chilena.
Enseguida estalló una rebelión popular en la misma Colombia y Boric actuó
defendiendo al capital junto a Gustavo Petro.
El
Manifiesto de Bregman/PTS no propone alguna acción obrera que supere al estado
patronal para que los trabajadores y sus organizaciones se hagan cargo hasta
convertirlo en un estado obrero. Bregman no lo aplicaría de entrada (no
reivindica esa consigna). El “No Pago de la Deuda” lo posterga hasta que pueda
reunir la Asamblea Constituyente “Soberana”. Esto le respondió Bregman al
periodista Tenembaum, cuando la interrogó sobre sus primeras medidas de
gobierno: “No pretendo imponer medidas, sino que se voten democráticamente”. La
votación estaría a cargo de una Asamblea Constituyente “a la chilena”, cuya
convocatoria depende de un congreso hostil a las masas obreras, mientras
continuaría produciéndose la fuga de capitales y la inflación se llevaría
puesta la vida obrera. Bregman indicó que la Constituyente es el organismo “más
democrático en el orden actual”. Señalando que una asamblea convocada de
acuerdo con las reglas y normas de los grandes capitalistas y los especuladores
nos representaría como trabajadores. La Constituyente tal
cual la pinta el PTS es reaccionaria y contraria a las necesidades obreras,
porque no impulsa a las masas a realizar sus tareas revolucionarias, en cambio
pospone toda acción, no las agiliza; las consignas pueden ser progresistas si
sirven para actuar y no para frenar el impulso de las masas independientes.
El objetivo estratégico que el Manifiesto electoral de PTS señala desde el
comienzo es “poner fin a la declinación nacional’, la misma consigna que
propone el capitalista Milei, es una salida reaccionaria, aunque se escriba con
tinta roja.
Poner
fin a la decadencia nacional es explotar y estrujar aún más a la clase obrera
preparando un cuadro de opresión superior con el cuento de hacerla más
competitiva en el mercado mundial. El PTS establece una
formulación histórica reaccionaria en época de guerras imperialistas y
rebeliones populares. La política que el PTS establece en su objetivo
‘nacional’ para las patronales, no es un objetivo socialista que beneficie al
proletariado.
La Nación alude a los “socios” de
Bregman (FITU), ellos no rechazan el planteo, sino que circunscribirían las
‘disidencias’ para resolverlas en el interior de los comités electorales. El
programa electoral de Bregman, de neto cuño kirchnerista, es la base que
administran todas las organizaciones que componen el FITU desde hace una década. Cristina
Kirchner declaró que si el peronismo no presentaba una candidatura y un
programa adecuado, ella “se iría” con Bregman.
Es difícil adivinar: ¿Quién podría
irse con quién en el próximo turno electoral? (aunque un voto del PTS al PJ en
el balotaje está asegurado), lo definitivamente cierto es que hay semejanzas
entre un programa (PTS) y otro (CFK/PJ).
En
términos comparativos el programa de CFK es tan “progre” como el de Myriam que
pretende perdonarle el pecado original a una múltiple propietaria de viviendas. La casa de CFK está
ubicada al lado del hotel Los Sauces, todo el predio está bajo investigación
por denuncias de corrupción y lavado de dinero.
El mundo
del trabajo necesita un programa para la clase obrera, para que los
trabajadores avancen hacia su liberación social. Cristina en el régimen de la
revolución socialista tendría que declinar cientos de sus propiedades a favor
de los sin techo.

