por Miguel Ángel Díaz Casas*
Este 21 de octubre de 2026 se cumplen 35 años de un acontecimiento
trascendental para Lanús, aunque probablemente desconocido para buena parte de
sus habitantes. El 21 de octubre de 1991, los Tribunales del Trabajo regresaron
a nuestra ciudad, después de haber sido trasladados a Lomas de Zamora durante
el gobierno militar, alejando así la justicia laboral de sus destinatarios
naturales: los trabajadores de Lanús. Recuperarlos no fue una tarea sencilla.
Fueron necesarias numerosas gestiones, entre las que resultaron fundamentales
las del entonces intendente Manuel Quindimil y del gobernador de la provincia
de Buenos Aires, Antonio Cafiero.
Aquel día fue una verdadera fiesta
popular. Como no existía un espacio judicial adecuado para semejante
acontecimiento, la ceremonia de juramento se realizó en el Honorable Concejo
Deliberante, ante una multitud que colmó sus instalaciones. Estuvieron
presentes el gobernador Antonio Cafiero, el intendente Quindimil, el entonces
presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Guillermo David San Martín,
legisladores y numerosas autoridades y representantes de la comunidad. Aquella
multitud no se había reunido por la importancia de quienes jurábamos, sino por
algo mucho más trascendente: Lanús recuperaba su Justicia del Trabajo (foto).
Los primeros cinco magistrados que
tuvimos el honor de prestar juramento fuimos los doctores Manuel Quindimil,
Jorge Daniel Candis, Rodolfo Tabernero, Araceli Figliolo y quien escribe estas
líneas. De aquel grupo inicial, soy hoy el único que continúa en funciones. Al
recordar aquel momento, se mezclan inevitablemente la emoción, la alegría y la
satisfacción por el camino recorrido. Durante estos 35 años, la Justicia del
Trabajo procuró encontrar soluciones razonables y justas a los conflictos
laborales, especialmente en una comunidad como Lanús, caracterizada por la
presencia de pequeñas y medianas empresas, donde la defensa irrenunciable de
los derechos de los trabajadores debe convivir con la necesidad de preservar
las fuentes de trabajo.
La cercanía de la justicia con
quienes la necesitan no es un detalle geográfico. Es una condición esencial
para hacer efectivos sus derechos. Hoy, 35 años después, vale la pena recordar
aquella jornada, rendir homenaje a quienes hicieron posible ese regreso y
renovar el compromiso con una Justicia del Trabajo cercana, humana y
comprometida con la realidad social. Porque las instituciones también tienen
memoria, y transmitirla a las nuevas generaciones es una manera de preservar
aquello que tanto esfuerzo costó conseguir.
(*) Juez del trabajo
