por Andrés Simón*
Una gestión más eficiente y segura apoyada en inteligencia artificial, y planes de estudio actualizados con urgencia. El Polo Educativo de Villa Jardín podría ser el punto de partida.
La inteligencia artificial ya no es una promesa a futuro: está cambiando hoy la forma en que trabajan las empresas, estudian los chicos y se resuelven los trámites cotidianos. La pregunta para Lanús no es si va a llegar, sino si el municipio va a anticiparse o va a correr detrás. Ser un municipio inteligente no significa llenar la ciudad de pantallas ni lanzar una aplicación más. Significa usar la tecnología para hacer más con menos: menos papeles, menos filas, menos tiempo perdido, y más respuestas concretas para los vecinos.
Gestión: automatizar para servir mejor
Gran parte
de las tareas administrativas de cualquier municipio son repetitivas: carga de
datos, turnos, consultas frecuentes, seguimiento de expedientes. Hoy existen
herramientas capaces de resolver buena parte de ese trabajo de forma rápida y
con menos errores. Automatizar estos procesos permitiría reasignar personal a
tareas de mayor valor, como la atención personalizada, la fiscalización o el
trabajo territorial, y hacer un uso más responsable de los recursos públicos.
No se trata de reemplazar personas, sino de dejar de usar personas para lo que
una máquina ya hace mejor.
Seguridad: anticiparse en lugar de reaccionar
La
seguridad es una de las principales preocupaciones de los vecinos, y también
uno de los campos donde la tecnología puede marcar una diferencia real. Cámaras
con análisis inteligente capaces de detectar situaciones de riesgo, lectura
automática de patentes para identificar vehículos con pedido de secuestro y
mapas del delito actualizados en tiempo real permitirían ubicar los recursos
donde más se necesitan. La clave es integrar la información: que el monitoreo
municipal, las fuerzas de seguridad y las denuncias de los vecinos funcionen
como un solo sistema y no como piezas sueltas. Todo esto, con reglas claras
sobre el uso de los datos, para que más seguridad no signifique menos
privacidad.
Educación: el cambio más urgente
El desafío
más importante está en las aulas. Los chicos que hoy cursan la secundaria van a
salir a un mercado laboral donde la inteligencia artificial será una
herramienta básica, como lo fue la computadora para generaciones anteriores.
Sin embargo, muchos planes de estudio siguen pensados para un mundo que ya no
existe. Es necesario impulsar modificaciones urgentes: enseñar a usar la IA con
criterio, a verificar información, a pensar de forma crítica y a combinar la
tecnología con habilidades humanas que ninguna máquina reemplaza, como la
comunicación, la creatividad y el trabajo en equipo.
Villa Jardín como punto de partida
El Polo
Educativo de Villa Jardín reúne las condiciones para ser una experiencia
piloto: un espacio donde probar nuevos contenidos, capacitar docentes y medir
resultados antes de extenderlos al resto del distrito. Empezar por un lugar
concreto permite aprender rápido, corregir a tiempo y demostrar con hechos que
el cambio es posible.
Lanús tiene la oportunidad de ser pionero en lugar de seguidor. Un municipio inteligente no se define por la tecnología que compra, sino por las decisiones que se anima a tomar. El desafío está planteado; lo que falta es dar el primer paso y no darlo ya puede ser muy tarde.
(*) Experto en seguridad Ucasal, UTN y ex candidato a
concejal por Juntos
