por Omar Dalponte
nuevospropositos@gmail.com Muchos de quienes ejercen funciones en la justicia argentina -nos referimos a una buena cantidad de jueces, no a todos- evidentemente no gozan del prestigio que deberían exhibir ante la sociedad. Al contrario, sobre ellos hay una opinión muy negativa y la afirmación popular de que muchos jueces son los responsables de que los delincuentes “entren por una puerta, y salgan inmediatamente por otra para seguir con sus delitos” hoy, en nuestro país, es moneda corriente.
Ahora, el fallo firmado por seis ministros del máximo tribunal, con la disidencia del séptimo magistrado, Eugenio Raul Zaffaroni, impidiendo que mediante el voto popular podamos elegir a los integrantes del Consejo de la Magistratura, enfrenta a la Suprema Corte con el Poder Legislativo, pues la ley afectada fue aprobada por el Parlamento Nacional. Asimismo profundiza los desencuentros de la Corte con el gobierno nacional y lo más lamentable aún es que, habiendo adoptado una medida totalmente antidemocrática, cercena la posiblidad de que el pueblo se exprese libremente en las próximas elecciones.
La oposición, en cualquiera de sus variantes, festejó el fallo interpretando que la Corte Suprema le provocó al Gobierno un duro revés al confirmar la inconstitucionalidad de cuatro artículos clave de la ley que reformó el Consejo de la Magistratura, dejando sin efecto la convocatoria a elecciones para los abogados, jueces y académicos que deben integrar ese cuerpo de acuerdo a lo establecido por la ley 26.855 ahora declarada inaplicable.
Sabido es que en política no siempre las cosas son como parecen ser. Y este fallo, que según nuestra opinión va a contrapelo de las aspiraciones de un importante sector de nuestro país, con el correr del tiempo -suponemos- resultará favorable al kirchnerismo. Veamos por que nos atrevemos a opinar en este sentido: (a) Cada vez que ocurrió una aparente derrota, el kirchnerismo peronista renovó sus fuerzas y contraatacó con mayor vigor y efectividad (b) En plena campaña electoral la Corte puso a disposición del Gobierno y de sus aliados la posibilidad de vertebrar un discurso en favor de la democracia, señalar la complicidad del Alto Tribunal con la corporación judicial y destacar que ésta ocupa un lugar en la vereda de la oposición y de los sirvientes de los poderes económicos y financieros (c) Actualizó el reclamo por una reforma constitucional y facilita, para este fin, obtener un mayor apoyo en la base de la sociedad que repudia las decisiones antidemocráticas de la Corte (d) El fallo pone en bandeja para el kirchnerismo la comida que más le gusta: tener enfrente a un adversario de








