por Aurelio Nicolella*
Remedios de Escalada, en el distrito de
Lanús y ciudad de quien suscribe, atraviesa una situación cada vez más
preocupante en materia de seguridad. Lejos de ser un hecho aislado, se trata de
una problemática extendida que golpea a los vecinos en su vida cotidiana. Mientras
desde el gobierno municipal se multiplican los anuncios, los balances de
gestión y los discursos en el Concejo Deliberante, en la calle la realidad
parece ir por otro carril. Robos, asaltos y hechos de violencia continúan
repitiéndose, alimentando una sensación de desprotección que crece día a día.
El problema, como señalan muchos vecinos, no es sólo la inseguridad en sí, sino la falta de resultados concretos frente a medidas que se presentan como soluciones. Patrullajes, cámaras y programas de prevención forman parte del discurso oficial, pero su impacto real sigue siendo difícil de percibir en varios barrios.mA esto se suma una cuestión estructural que no puede soslayarse: la escasa coordinación entre el municipio, la provincia y la nación. Sin una estrategia conjunta, cualquier política queda a mitad de camino. Y es justamente esa falta de articulación la que termina dejando a los vecinos en el medio de un sistema que no logra responder con eficacia. En zonas donde el delito es más persistente, la ausencia de una presencia sostenida del estado se vuelve aún más evidente. Allí, la inseguridad no es una sensación: es una experiencia cotidiana. Particular preocupación generan las “entraderas” y los delitos contra adultos mayores, que en los últimos tiempos han mostrado un nivel de violencia creciente. Se trata de hechos que no sólo afectan a las víctimas directas, sino que impactan en toda la comunidad, reforzando el miedo y la incertidumbre. La vida en la ciudad
empieza a adaptarse a este escenario: comercios que cierran antes, vecinos que evitan salir de noche y una rutina condicionada por la inseguridad. Todo esto ocurre mientras el discurso oficial insiste en mostrar avances que, al menos por ahora, no logran modificar esa realidad.En su intervención del 10 de marzo ante el
Concejo Deliberante, el intendente repasó distintas iniciativas vinculadas a la
seguridad y al fortalecimiento institucional. Sin embargo, el contraste entre
esos anuncios y lo que ocurre en las calles sigue siendo un punto de tensión
difícil de ignorar. Remedios de Escalada se encuentra hoy en una encrucijada:
entre una gestión que comunica avances y una ciudadanía que no termina de
percibirlos. En ese desfasaje se juega algo más que una discusión política: se
pone en cuestión la capacidad de respuesta frente a una de las principales
demandas sociales. Porque cuando la inseguridad deja de ser una excepción y se
vuelve rutina, ya no alcanza con gestionar el relato: lo que está en juego es
la tranquilidad y la confianza de toda una comunidad. Pero lo que los
escaladenses y los habitantes del distrito de Lanús, sí saben es que,
cada vez que se acercan las elecciones, los políticos finalmente aparecen en
las calles… no para proteger, sino para buscar votos.
(*) Abogado
