Sostienen lugareños que en la zona de Lanusita, la impunidad de los trapitos suma una modalidad insólita: por ejemplo frente al Colegio Santa Teresa, los ilegales cuidacoches que aparecieron nuevamente hace meses exigen tarifas a los automovilistas y, si estos afirman no tener efectivo, los obligan a hacerles una transferencia en el acto a su alias bancario para "garantizar" que al vehículo “no le pase nada”. Esta práctica nocturna de extorsión bajo la excusa del cuidado del auto se repite hace meses a la vista de todos. “Mientras los padres, jóvenes y vecinos sufren el apriete diario en pleno espacios públicos de estos siniestros muchachos de gorrita, el control comunal y municipal sigue brillando por su ausencia. Una vergüenza lo que sucede”, seañlan vecinos que se comunicaron con La Defensa.
