jueves, 16 de abril de 2026

Los persas impusieron una derrota a EEUU y a Trump

por Lisandro Martinez*

De voy a "Hacer desaparecer a una civilización" a irse al mazo

  Sorprende la incapacidad de la s
ociedad de EEUU al no poder detener a un insano como Donald Trump. ¿Es EEUU una sociedad en decadencia comandada por chiflados belicosos que comparte locuras presidenciales?

 Los persas enfrentaron la retórica de Trump rechazando sus “avances diplomáticos”, calificándolos de "falsos" y respondiendo con sarcasmo: "No llames acuerdos a tu derrota… No tenemos acuerdos (con ustedes). Irán señaló que el alto el fuego proclamado por EEUU era una decisión unilateral de Trump. Irán mantuvo inflexible su postura de apresto nuclear y advirtió con acciones destructivas en el Estrecho de Ormuz, forzando a Trump a retroceder en su verborragia de “victoria facilonga”. 

8 de abril de 2026

  Luego de semanas de fracasar las giladas de Trump, el 8 de abril de este año será recordado como una fecha histórica para los pueblos oprimidos del mundo que pretenden pararle la mano a los yanquis. A partir de ahora se deberán copiar los métodos de lucha iraníes como modelo de freno al imperialismo para revalidar los reclamos pendientes. El "plan de paz" de Irán impuesto a la Casa Blanca es en verdad un triunfo inolvidable para los pueblos sometidos y para bajarle el copete a los matones que cayeron de narices ante la

firmeza, empujados por los paisanos del “paisito” persa que con las agallas bien puestas 
enfrentaron la prepotencia de los “amos del universo”. Asistimos a un hecho de ribetes históricos ante el repliegue en chancletas del explotador yanqui que intentó camuflar de “éxito diplomático”, cuando la comitiva yanqui soportaba una parada en seco a sus imposiciones  inaceptables. A pesar que la política exterior de Trump siempre se valió de la “imprevisibilidad” como arma de sorpresa y negociación, los eventos de este miércoles 8 de abril sugieren que, en el Golfo Pérsico, fueron los teheraníes quienes hicieron “la pata ancha”.

  En la guerra, el verso de EEUU fue intentar vender la reapertura del Estrecho de Ormuz como un “triunfo de la presión militar” pero el análisis revela otra realidad, como es el reconocimiento de EEUU de la propuesta de 10 puntos iraníes como una base “viable”, según las propias palabras de “el apretado” Trump quien sintió bajo sus pies como se estremece el piso cuando lo pisan enérgicamente los pueblos en lucha al que los gerentes vendedores de buzones pretenden engañar. Trump a la negociación con los iraníes la aceptó a regañadientes sólo para que Irán abra el Estrecho de Ormuz…”y después vemos” pero el pliego de reclamos es un programa de acción que le paró la mano. Tras el alto el fuego de 2 semanas anunciado entre EEUU e Irán, se conocieron detalles del plan de 10 puntos que Teherán presentó a Washington, entre otros: Compromiso de no agresión. Control absoluto y continuado de Irán sobre el Estrecho de Ormuz. Aceptación del enriquecimiento del uranio por Irán. Levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias. El plan iraní surgió paralelamente al acuerdo de alto el fuego alcanzado con EEUU. Una hora antes que expirara el ultimátum de Trump a Irán, las partes acordaron una tregua de 2 semanas a cambio de la reapertura del Estrecho de Ormuz.

La prioridad de Teherán: derecho a enriquecimiento de uranio

   El plan de solución de 10 puntos que Irán presentó a EEUU describe las principales demandas estratégicas de Teherán a cambio del fin de la guerra. Según los medios iraníes, uno de los puntos más críticos del plan es la aceptación de facto del programa de enriquecimiento de uranio de Irán. Esta exigencia contradice la postura tradicional de Washington de "limitar las actividades nucleares de Irán". Sin embargo, en una breve declaración al respecto, Trump confirmó que la cuestión nuclear era fundamental para las negociaciones, afirmando: "Este asunto se resolverá por completo, de lo contrario, no estaría de acuerdo". Este marco sugiere que Irán busca no sólo detener la guerra, sino también obtener ventajas políticas, económicas y estratégicas. La cuestión del Estrecho de Ormuz, en particular, indica que Irán desea mantener su poder de negociación no sólo militar, sino también a través de los corredores energéticos y comerciales. 

Irán también busca legitimidad política

  Las exigencias de Teherán no se limitan a las sanciones económicas. Irán también exige la suspensión de las resoluciones adoptadas en su contra por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En el marco del plan también se destacan los siguientes puntos: Indemnización a pagar a Irán. Retirada de las fuerzas militares estadounidenses de la región. Cese de los combates, no sólo en el frente iraní, sino en todos los frentes de conflicto regionales. En concreto, el fin de los conflictos entre Hezbolá e Israel en el sur del Líbano.

 Como siempre la exageración de la fanfarria yanqui pretende presentar la libre navegación por el Estrecho  de Ormuz como una victoria del gobierno de Trump; introducir esa mentira es imposible. El Estrecho no estuvo cerrado por causas naturales; su bloqueo fue la respuesta directa de Irán a la escalada que iniciaron EEUU e Israel. Decir que su ahora acordada (y aun limitada) liberación es “un triunfo”, es al menos tomar por idiota a toda la humanidad. Volver a una realidad pre existente antes del primer ataque, es una absoluta capitulación de EEUU. Recuperar el statu quo previo debería leerse a lo sumo como una reparación de daños ante la inviabilidad de la guerra. El propio Trump, en las últimas horas, mintió con palabras almibaradas y rimbombantes, cuando afirmó que logró una “victoria total y completa, 100%, no hay duda al respecto”. Sin embargo, esta proclamación de triunfo choca de frente con la realidad: Trump admitió que la propuesta de Irán es ahora “viable” y que EEUU “ayudará con la acumulación de tráfico” en el Estrecho, una frase elegante de supuesta cooperación ante el hecho consumado.

La agenda de Teherán se impuso en el despacho oval

       Lo que realmente definió este momento como una derrota pragmática fue la aceptación de los ítems que Irán puso sobre la mesa. Al calificar el plan iraní como un “paso significativo” e “importante”, Trump fue obligado a abandonar su prepotencia consabida.

El plan de 10 puntos no es un acuerdo de rendición iraní; es un pliego de condiciones soberanas. Desde Teherán, la postura del régimen es tajante cuando dice: “Nuestra exigencia es el fin de la guerra impuesta, junto con garantías de que ese ciclo nefasto no se repetirá”. Al aceptar discutir el levantamiento de todas las sanciones y la retirada de las fuerzas de combate de la región, Trump acepta la máxima aspiración geopolítica persa: un Medio Oriente sin tutela militar de Washington.

El “Habrá que ver” como retirada

 Trump intentó quedarse con algo diciendo: “Habrá que ver”, al ser consultado este miércoles sobre si retomaría las amenazas si el diálogo de Islamabad fracasara. Pero en la práctica, el giro fue total. No se pudo amenazar con volar por los aires toda una civilización, y anunciar amenazante con la destrucción de la infraestructura iraní el lunes, para prometer 24 horas más tarde que “se hará mucho dinero” en la reconstrucción y el comercio con la región. Si el arreglo se concreta tras el cese al fuego bajo estas premisas, no estaremos ante el “Gran Acuerdo” comercial que Trump festejó, sino ante el reconocimiento de que EEUU encontró límites políticos y militares. EEUU no “abrirá” Ormuz; apenas tendrá derecho a pasar y tendrá que desmantelar su influencia en la zona.

La Guardia Revolucionaria iraní

La Guardia confirmó ataques contra entidades financieras de EEUU y objetivos militares en la región. También se registró un incendio en una terminal petrolera clave en Emiratos Árabes Unidos. La tensión en el Golfo Pérsico volvió a escalar luego de que la Guardia Revolucionaria confirmara ataques contra sucursales del Citibank en Dubái y Manama. El portavoz del cuerpo militar iraní, el general de brigada Ali Mohammad Naeini, aseguró que la ofensiva constituye una represalia por ataques previos de EEUU e Israel contra entidades financieras iraníes. El militar advirtió además que, si continúan este tipo de acciones, todas las filiales de bancos yanquis en la región serán consideradas “objetivos”. En ese contexto, las fuerzas armadas iraníes recomendaron a la población de Oriente Medio no acercarse a menos de un kilómetro de bancos estadounidenses o israelíes. Según fuentes militares, las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria, bajo el mando del general Alireza Tangsiri, atacaron en varias oleadas “objetivos clave” en 3 bases aéreas yanquis de Emiratos Árabes, Baréin y Qatar. Las operaciones incluían drones y misiles. Un incidente afectó especialmente la terminal energética de Fujaira, un nodo logístico del comercio global del crudo. El ataque obligó a suspender temporalmente operaciones de carga y exportación de petróleo. En medio de la escalada, el presidente de EEUU, afirmó con cara de piedra que Irán “se encuentra totalmente derrotado y quiere un acuerdo”. Sin embargo, el ataque contra las sucursales bancarias no fue el único incidente reciente en Dubái. Durante la madrugada del jueves, un dron lanzado desde Irán impactó contra un edificio en la capital emiratí, lo que obligó a evacuar el bloque mientras equipos de emergencia trabajaban en el lugar. Posteriormente, el Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos informó que su sistema de defensa aérea logró interceptar varios misiles y drones iraníes en su espacio aéreo, en medio de un escenario de creciente inestabilidad en la región (www.radio3cadenapatagonia.com.ar / Infobae14/3/2026).  Ante el fracaso de las negociaciones en Islamabad, Trump se encuentra en la encrucijada de cómo salir de la guerra con los menores efectos colaterales para su administración.

    (*) De Política Obrera