Preocupada, una mamá envía esta nota: "Te comento que mi hija estudia en la UNLA y en dos baños hay mensajes de tiroteo masivo para mañana. La universidad hizo la denuncia pero se suman estos mensajes al de otras escuelas. Es un problema grave esta moda demencial. Queda en la decisión individual de asistir a clases o no, mañana." Pero no es el único caso: se conocieron mensajes similares en los baños de varones de distintas escuelas del distrito, lo cual logró que varios directivos hicieran la denuncia en las comisarías. Lo cierto es que, aun considerando que todo remitiese a algún intento de jóvenes que no miden las consecuencias de actos "divertidos", generan inquietud y temor en chicos, padres y hasta docentes, que tienen que contener a la comunidad escolar en estas situaciones. Y hace que muchos se pregunten por qué desde los hogares, sus progenitores no concientizan a sus niños sobre que inspirar temor no es una broma sino una falta de respeto a los demás. Porque las instituciones educativas siempre fueron un lugar de refugio, respeto, consuelo y contención donde los chicos se sintieron seguros. ¿No será el momento de aplicar normas más severas a padres e hijos que cometiesen este daño? Porque no siempre las costumbres del pasado fueron peores que las actuales.Algunas deberían conservarse.
Marta
Santos
