En su artículo tercero indica que “ante la participación de menores de edad en estas actividades, se dará intervención inmediata a la Defensoría de Menores del Poder Judicial y a la Policía de la Provincia de Buenos Aires a fin de que se adopten las medidas necesarias
para la protección y resguardo de los niños, niñas y adolescentes”. Y entre sus agravantes fija que la sanción se elevará al doble de su valor cuando se ejerza “algún tipo de extorsión o intimidación y/o violencia de cualquier tipo a los propietarios de los vehículos y ciudadanos en general, se produzcan daños materiales o lesiones físicas en la vía pública, se fomente el estacionamiento de vehículos en zonas prohibidas por las normas de tránsito o se cometa en inmediaciones de estadios de fútbol, eventos culturales, religiosos o recreativos masivos. El departamento ejecutivo “habilitará una línea de atención exclusiva y canales digitales para que los vecinos reporten infracciones de manera anónima y sin la solicitud de ningún dato personal. Dichas denuncias deberán ser gestionadas dentro de las 24 horas de recibidas”. Se designa “a la Secretaría de Seguridad y Movilidad Sustentable como autoridad de aplicación. Ante la negativa al cese de la actividad o resistencia a la autoridad, se dará intervención inmediata a las fuerzas policiales para proceder bajo las leyes de seguridad y contravenciones vigentes”. En la sesión se rechazó el tratamiento sobre tablas del proyecto, pero la presidente de la comisión de Gobierno, Marcela Barberio, pidió la palabra para asegurar que el expediente será tratado a la brevedad en esa comisión. Ahora, por el interés y el reclamo de muchos vecinos, habrá que esperar que allí reciba dictamen favorable para intentar ser aprobado en sesión.Pero el tema es
sensible. Varios “trapitos” son quienes sostienen a su familia -o eso
argumentan- por lo que nuevamente se abrirá un debate sobre su existencia o
prohibición. Del otro lado están los reclamos permanentes de los vecinos que
son perjudicados por su presencia y los daños que reciben los vehículos cuyos
propietarios no quieren pagar por su “cuidado” al estar estacionados. Pero lo
presumible es que será extenso el tiempo que llevará el análisis del
expediente. Y su destino.
Marta Santos
