domingo, 5 de abril de 2026

Trabajadores, y jubilados de la mínima, en la indigencia con Milei


por Lisandro Martinez*

   La indigencia es una perversión superior trabajada por el gobierno de Milei para multiplicarla y así tener una legión de pobres y menesterosos y manipularlos, presentándolos frente a cámaras como un señalamiento de comportamiento social que debe respetarse si no se quiere caer en un abismo de donde es muy difícil retornar. Según el censo 2022: vivimos en Argentina 45.892.285 personas. Según el INDEC la pobreza en Argentina alcanzó al 28,2% de esas personas en el segundo semestre de 2025, con una indigencia del 6,3%. Esto representa, dicen, una reducción de 9,9 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2024, situándose en el nivel más bajo desde 2018. La medición abarca a unos 13,5 millones de personas pobres y 3 millones de indigentes en los 31 aglomerados urbanos. La medición de la pobreza que publica el INDEC está disociada de la realidad argentina y la siguen disfrazando. Por un lado, no consideran algo básico y elemental: los patrones de consumo de los hogares cambiaron desde el año 2004/5 hasta la actualidad. Esto es determinante para obtener la línea de pobreza y en consecuencia, condiciona significativamente su medición. Es decir: se calcula una pobreza que no es real porque presupone que las familias gastan su dinero como lo hacían hace dos décadas. Esto genera un fuerte sesgo que distorsiona totalmente la medición. Por ejemplo, al día de hoy el gasto de los hogares en servicios básicos (gas, luz, agua, teléfono, etc.) más medicamentos, constituyen un porcentaje mucho más grande de lo que fuera en el 2004/2005.

     Por otro lado, la pobreza que mide el INDEC desconoce la importancia y los valores que tiene el alquiler de la vivienda para el 20% de los hogares que están en esta situación (valor muy subestimado según otras investigaciones que apuntan a un 40-50% de hogares que viven en alquiler). El precio de los alquileres está subiendo fuertemente: se multiplicó 97 veces en la última década según INDEC y

erróneamente el mismo INDEC no considera este notable gasto en el cálculo de la línea de pobreza para  la población inquilina. 

Pobreza real

 Si corrigiéramos estos dos sesgos, la medición de la pobreza en Argentina nos daría otro resultado más ajustado a la realidad. En otras palabras, si actualizamos la línea de pobreza en base a los patrones de consumo 2017/18 y restauramos la línea de pobreza para los hogares que viven en alquiler, entonces, la pobreza real en la Argentina es del 39% y no del 20% como se indica oficialmente. 

La realidad es el doble de lo que se mide

 Eso significa que en realidad habría 4 millones de hogares pobres y no 2,1 millones como dice el INDEC. Y atención con este otro dato que no debemos soslayar: este 39% de hogares pobres, en términos de personas, equivale al 48% de la población. Casi la mitad de la ciudadanía argentina es pobre. La medición oficial deja fuera de su cálculo a más de 6.000.000 de personas.

Los que son casi pobres

    Además, hay 3,6 millones de hogares que, si bien no son pobres como tal, tienen ingresos que los ubican al borde de la pobreza. En Argentina hay un 35,3% de hogares que tienen un ingreso por debajo de la línea de pobreza. O sea, siguen teniendo ingresos muy bajos, por debajo del ingreso medio. Por tanto, la realidad es que en Argentina entre pobres y casi pobres tenemos un 74,1% de los hogares, que equivale al 81% de la población. A la indigencia los estadistas la consideran técnicamente peor o más severa que la pobreza porque representa la incapacidad de cubrir la Canasta Básica Alimentaria, es decir, el hambre. La indigencia en el gobierno de Milei registró un 6,3% en alza sin variaciones significativas en el período (www.letrap1/4/2026). El ingreso promedio de un hogar pobre ($783.493) aún está un 35,7% por debajo de la Canasta Básica Total (casi $1.400.000).

La clase media inexistente

  Seguir hablando “clase media”, de esta categoría, es hablar de un sujeto económico en extinción. Son pocas las familias que acceden al valor medio del ingreso en Argentina. Un dato para dimensionar lo raquítico de la clase media: sólo hay un 19,2% de personas que viven en hogares con ingreso per cápita familiar mensual de entre 766.864 y 1.533.728. La gran mayoría de la ciudadanía argentina está por debajo del ingreso medio (casi 74,6%). Y un escaso porcentaje está por arriba de ese umbral del millón y medio de pesos al mes (6,2%). En Argentina, estamos asistiendo a un fenómeno de polarización económica, con una mayoría que es pobre o casi pobre, una minoría que es clase media y sólo un puñado de personas que son ricos. Sólo hay un 1% de personas que viven en hogares con un ingreso mensual per cápita de $3.000.000. 

Pobreza infantil

 El 41,3% de los niños y niñas de 0 a 14 años se encuentran bajo la línea de pobreza. El mercado laboral sigue en niveles de crisis: el salario mínimo real acumuló una caída cercana al 38% en el gobierno de Milei. Un informe de la UBA revela un deterioro profundo del poder adquisitivo y del empleo formal, con indicadores que retroceden a valores previos al colapso de 2001. Según el INDEC al 30/03/2026, una familia tipo con 4 integrantes en Argentina necesitó más de $1.397.672 mensuales para no quedar por debajo de la línea de pobreza en febrero, con proyecciones de alza para marzo.

Jubilados en la pobreza

  Sin el bono extraordinario de $70.000 el haber mínimo jubilatorio es de $380.286,25. Si se mantiene el pago del bono, quienes perciben la mínima alcanzarán $450.286,25 (Infobae.com 30/3/2026), es decir que estarán 40% abajo de toda posibilidad de adquirir la cantidad necesaria de los bienes alimentarios. La canasta familiar básica del economista que nunca dio el examen de titularización y hoy incluso gobierna el país, está valuada en $1.397.672. El gobierno de Milei rabiosamente capitalista pretende como tantos otros que han gobernado vaciar las cajas de los jubilados. Detrás de una supuesta baja de la pobreza en el gobierno de Javier Milei se esconde un saqueo extraordinario de las cajas de jubilación. En un contexto económico marcado por el ajuste, la inflación persistente y el estancamiento del consumo, el gobierno de Javier Milei miente sobre una supuesta baja en los índices de pobreza e indigencia. 


            Según los últimos datos del INDEC la pobreza afecta al 28,2% de los argentinos, mientras que la indigencia alcanza el 6,3%. Sin embargo, detrás de las cifras frías se ocultan artimañas metodológicas llevadas adelante por el gobierno que distorsiona la realidad y genera una percepción engañosa de la mejora social que dicen que transitamos los estafadores del partido de LLA. Un dato irrefutable es que el haber mínimo jubilatorio es de $380.286,25 y la canasta familiar recordemos es de $1.397.672, un valor casi 4 veces más de lo que perciben

La pobreza que midió el INDEC

 Pero para entenderlo, lo mejor es ir por partes: el método tradicional para medir la pobreza en Argentina es unidimensional, basado exclusivamente en los ingresos y comparándolos con la Canasta Básica Total. Esta Canasta, que mide los bienes y servicios mínimos para una familia tipo, está valuada actualmente en casi $1.400.000 mensuales. No obstante, esta cifra se calcula con datos desactualizados de 2004/2005, ignorando cambios estructurales como el aumento de los costos de servicios públicos, internet y telefonía móvil. Si se utilizara la metodología más reciente de 2017/2018, el umbral de ingresos debería rondar los $2.000.000, lo que incrementaría significativamente el porcentaje de personas bajo la línea de pobreza. 

  Por otro lado, desde 2024, el INDEC comenzó a incluir en los ingresos familiares las transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, herramientas que anteriormente no se consideraban en los cálculos. Si bien es válido incorporar estas ayudas sociales, es claro: su inclusión no refleja una mejora real en las condiciones de vida. Además, cabe destacar que estas políticas ya estaban vigentes durante el gobierno anterior, pero no se contabilizaban en los índices oficiales. Otro punto crítico en el manejo de la inflación es que, durante la gestión de Milei, los aumentos en servicios básicos superan a los de los alimentos, lo que permite mantener artificialmente baja la Canasta Básica Total y, por ende, la cifra oficial de pobreza.  En conclusión, cuando el gobierno de Javier Milei miente con una baja en los índices de pobreza e indigencia, la reducción responde más a cambios metodológicos, trampas contables y estrategias estadísticas que a una mejora real en las condiciones económicas y sociales del país. La “magia” detrás de estos números alterados deja en ridículo una vez más al gobierno de “las fuerzas del cielo”. 

   (*) De Política Obrera